La feria londinense Frieze anunció hace aproximadamente un año, que pensaba estrenarse en el mercado norteamericano con una feria en
Nueva York. Aunque nadie dudaba por aquel entonces de la importancia de Frieze como feria, sí que eran muchos los excépticos que cuestionaban cuál sería su impacto en un sector cerrado, copado por las galerías americanas y por otras ferias de repercusión mundial como The Armory Show o The Volta Show. Sin embargo, Frieze se ha celebrado y ha sido capaz, ya sea por sus contenidos o por ser una novedad, de llamar la atención de los medios y lo que es más importante para una feria, de los coleccionistas. En esta primera edición las ventas han ido bien, la asistencia de público ha sido alta (a pesar de que se temía un fracaso en este sentido al no haber emplazado la feria en Manhattan sino en Randall Island) y los asistentes han hecho contactos suficientes como para querer volver. Por lo tanto la mayor parte de las opiniones sobre este primer Frieze han sido favorables y, por ello, lo más probable es que Frieze NY sea una nueva feria a tener en cuenta en las agendas del mercado del arte contemporáneo de los próximos años.