La arquitectura ha encontrado en la fotografía algo más que un compañero de viaje, de hecho la fotografía ha conseguido revitalizar la fotografía, transformando su proceso, su reconocimiento social y, en definitiva, limitando los parámetros del conocimiento de un trabajo que hasta ahora se basaba en su realización constructiva, mientras que con la aparición y uso de la reproducción fotográfica la construcción efímera, la realidad a través de su representación adquiere una importancia mayor. Fotografía y arquitectura moderna en España, 1925-1965, nace de un proyecto de investigación en desarrollo y presenta un acercamiento al papel de la fotografía en la modernidad arquitectónica española. Se centra en lo que se conoce como Movimiento Moderno: desde la irrupción de las vanguardias a mediados de los años veinte hasta la crisis del Estilo Internacional a finales de los años sesenta. Pero hay que destacar que no se trata de una exposición de arquitectura a partir de las fotografías, sino de una muestra de fotografía que tiene como elemento común un tema: la arquitectura. Aquí el protagonista es el fotógrafo, la fotografía, siendo la arquitectura el tema tratado. Un total de cuarenta fotógrafos, entre los que destacan los nombres de Catalá-Roca, Gómez, Kinde o Pando. Estos artistas siguen la tendencia internacional que convertirá la arquitectura en uno de los sujetos más atractivos para los fotógrafos, y que convierte la fotografía en una de las herramientas esenciales de la arquitectura.(Salas de ICO, Madrid. Del 4 de junio al 7 de septiembre).

Imagen: Finezas, Estación de servicio Oliva, Valencia, 1960. Juan Haro Piñar. Foto cortesía de Comunicación Cano Estudio.