Corría septiembre de 2012 cuando la galería Oliva Arauna cerraba su espacio en la calle Barquillo bajo precinto policial. La fachada era la causa de un contencioso municipal que llevaba a la galería a cerrar, temporalmente, tal y como contábamos aquí. Eran principios de 2014 cuando volvíamos a contar que abría de nuevo sus puertas el espacio madrileño, con energías renovadas y nuevas ilusiones por mostrar el arte más actual. Poco ha durado esta alegría, ya que hace unas semanas Oliva Arauna comunicaba el fin definitivo de una época, el cierre de su proyecto de forma categórica. La causa, la total falta de ventas, en palabras de la propia Oliva. Casi treinta años de trabajo incansable con el arte más actual y los artistas nacionales e internacionales, que la galería madrileña mostraba sin descanso. Pareciera que nos encontramos ante el fin de una época. La poca venta se concentra sólo en ferias, como ella asegura, y por supuesto el IVA no ha ayudado a mejorar la situación.

Paralela (y paradójicamente) un nuevo espacio abría sus puertas hace unos días en la calle doctor Fourquet, detrás del Museo Reina Sofía, y en la calle del arte en Madrid. Galería Silvestre nacía en septiembre en Tarragona y se ha duplicado en la capital. Se trata de un pequeño espacio para pintores jóvenes como David Fox o Irene González, además de la participación de portugueses como Martinho Costa. De momento podemos ver a Gloria Martín, y poco después Ella Littwitz. Sin duda, aires de cambios en el mercado del arte español, relevos generacionales, cambios de espacios y nuevas formas de abordar un panorama que, sin duda, se ha transformado enormemente en la última década.