La Mostra de Venecia ha premiado en esta su 71ª edición con su máximo galardón, el León de Oro al sueco Roy Anderson (con los mismos años que la Mostra) y su película A Pingeon Sat on a Branch Reflecting, cinta que reflexiona sobre el absurdo de la condición humana. El premio a mejor dirección ha ido a manos del cineasta ruso Andrei Konchalovsky, un tanto olvidado en este tipo de certámenes y que con el drama The Postman´s White Nights vuelve a la primera liga, desde que triunfara en Cannes allá por 1979 con Siberiada. La copa Volpi de actuación ha ido tanto en categoría masculina como femenina, a Adam Driver y Alba Rohrwacher respectivamente, por la cinta italiana Hungry Hearts de Saverio Costanzo. El Gran Premio del Jurado ha sido para Joshua Oppenheimer por The Look of Silence, suerte de continuación de su aclamado documental sobre la memoria histórica indonesia The Act of Killing. Terminando el repaso de galardones con el de mejor guión para Tales del iraní Rahkshan Bani-Etemad, por su retrato de diferentes mujeres que representan los diferentes estratos de la sociedad iraní. De las películas presentadas, decepcionó The Cut del turco-alemán Fatih Akin, con su epopeya (de 180 min.) sobre el genocidio armenio. Abel Ferrara se fue de vacío presentando al igual que su actor principal Willem Dafoe caracterizado a la perfección como Passolini, un biopic sobre el malogrado director italiano y las circunstancias que rodearon su muerte. Si gustaron y mucho la película La rançon de la glorie del francés Xavier Beauvois, divertida y conmovedora según la mayoría de las crónicas que han escrito desde el Lido; o una de las favoritas en todas las quinielas Birdman del mexicano Alejandro González Iñárritu, ya tildada como la mejor obra de su director, con un pletórico Michael Keaton (que también se ha ido sin premio).

Imagen: El director Roy Anderson muestra orgulloso el León de oro.