Tras el revuelo por la censura en la 54 Bienal Venecia, cuando el gobierno de Azerbaiyán retiró varias piezas de su pabellón que primero fueron cubiertas por orden del presidente, Iljam Aliyev, al considerar que dañaban la visión del Islam y de la ex-república soviética; Azerbaiyán ha comenzado una etapa de transformación. Para ello se ha iniciado en una carrera por construir el edificio más alto del mundo, la torre de Azerbaiyán en las islas de Kazar, pero sobre todo quiere limpiar el bochorno de la Bienal con la creación de un festival de arte público en Bakú, una gran muestra colectiva que se inaugura este próximo 24 de febrero. Veinte artistas locales -entre ellos Rashad Alekperov, Ahmed Faig y Rasulov Farid incluidos en la muestra Vuelo a Bakú de Phillips de Pury, el pasado enero- elegirán diferentes lugares de la antigua ciudad de Bakú para instalar sus obras, dando lugar a una reinterpretación de la historia del país y, de paso, renovando su imagen en el panorama cultural.