OPINIÓN

Se acaba un año que sin duda deja en casi todos un mal recuerdo. 2011 ha sido un año gris, sin mucho que destacar, con más de lo de siempre y aburrimiento, miedo y depresión. Un año en el que la palabra “crisis” ha sido la más usada, en la que las ventas en las galerías han brillado por su ausencia (hay galerías que no se han estrenado a estas fechas), en el que las tarifas de conferencias, comisariados y textos siguen bajando y en el que las instituciones (aunque tengan presupuestos públicos, es decir, que pagamos nosotros) piensan más en ahorrar que en crear.


Pero este año se acaba, y comienza el 2012, un año que nadie espera con ilusión. Un año que empieza ya con malos augurios, negras nubes de miseria y recortes asolan el paisaje de la cultura. El DA2 tiene un futuro más que dudoso sin personal ni presupuesto, aunque sin director ni personal, ¿para qué quiere presupuesto? se preguntarán los hábiles políticos culturales de la zona. Claro que “la zona” es toda España, porque en Palma de Mallorca, tras el esfuerzo realizado por Cristina Ros en Es Baluard, consiguiendo levantar su rango y colocarlo en la geografía museística del Estado, la falta de recursos facilita una involución que lleva a que el Museo se quede sin director en febrero, no se cubra la plaza, sin presupuesto para programar nada más que una exposición… y vuelta a la colección particular del señor Serra.

Alguien habló de que volvemos a una época predemocrática, yo creo que vamos más hacía atrás, a una etapa prerrepublicana. Y en Huesca, el CDAN, un centro modélico en su funcionamiento, su línea argumental y su programación, sólo tiene presupuesto hasta marzo, después… colgarán los cuadros de la colección Beulas y a llorar por lo perdido y por un futuro triste, triste.


Feliz año nuevo y que no se queje nadie porque todavía hay museos que cuentan por millones sus presupuestos, claro que son pocos, de momento tres: Reina Sofía, MACBA y Artium. Aunque alguno de ellos sólo tenga para sueldos, el 80% (según fuentes políticas de Vitoria) concretamente el Artium que ya anuncia que para este misérrimo año a pesar de su presupuesto de 4.5 millones de euros, no habrá adquisiciones. Y suma y sigue, ¿que pasará con tantos y tantos centros de arte y museos que se han gastado todo y más en edificio personal y ahora no tienen ni para la calefacción?


En cualquier caso la vida sigue y no toda la miseria se la reparten los museos, las publicaciones culturales, es decir, las revistas de arte, teatro, literatura, música, poesía, pensamiento, filosofía y todas esas cosas que al parecer son un lujo inaguantable para los presupuestos del Estado se han quedado sin las suscripciones para bibliotecas públicas. Lo que quiere decir cierres de publicaciones, más paro y, sobre todo, que cuando usted vaya a la biblioteca de su ciudad, su pueblo o su universidad a consultar el último número de cualquier revista, simplemente no la tendrán. Ya no habrá más revistas, se acabaron en diciembre de 2011, quien quiera leer algo, consultar algo en esas revistas que siempre han estado en las vitrinas para leer gratuitamente se tendrá que aguantar o comprarla en una librería (que por cierto, también llevan un año inolvidable) o simplemente suscribirse, lo que las empresas editoras agradeceríamos, pero como ya somos todos mayores de edad, en los milagros no creemos demasiado.


Esto es lo que significa crisis, esto es lo que significa privatización y esto es lo que significa miseria. Y la cultura, por si alguien todavía lo duda, no es un lujo, es una necesidad. Pues eso, feliz año nuevo y que dios reparta suerte.



Candida Höfer. Biblioteca Cappuccini Redentore Guideca I, 2003. Cortesía de la artista