Luis Arenas propone un ensayo con el que reconoce la arquitectura como uno de los más poderosos instrumentos de configuración de nuestro imaginario contemporáneo, como un privilegiado laboratorio donde el espíritu de la época toma forma y deja ver con admirable nitidez las tensiones y las líneas de fuga que alimentan nuestro presente. La obra explora las conexiones de la arquitectura del siglo XX con movimientos coetáneos en el terreno de la ontología, la ideología, la estética o la política de modo que la arquitectura regresa al contexto cultural del que brota y sin el cual resulta imposible entender nada de lo acontecido en los últimos cincuenta años en la teoría y práctica de los arquitectos contemporáneos. Arenas por tanto yuxtapone fenómenos diversos y a escala diferente para componer una figura que quizá de otra manera permanecería oculta.