El pasado 9 de febrero fallecía a los 89 años el artista americano Richard Artschwager, curiosamente una semana antes se cerraba la que se recordará como su última gran exposición monográfica. Una muestra-homenaje en el Whitney Museum, un centro que ya acogió su obra en 1988 con una primera individual fruto de su éxito tras su primera exposición en la galería Leo Castelli en 1965. Tenía entonces 42 años, y su triunfo llegó sólo tras pasar por innumerables profesiones como ser fotógrafo de bebés o vendedor y diseñador de muebles, una experiencia que no sólo le otorgó un gran reconocimiento e ingresos regulares, sino que determinaría su trayectoria posterior y su estilo escultórico marcado por la funcionalidad de las formas en un trabajo enigmático y complejo para la mayoría. Así por ejemplo sus blps, composiciones realizadas utilizando distintos signos de puntuación, le distinguieron entre otros artistas de su generación junto a su particular uso de materiales como la madera o la formica y la incapacidad para encasillarle en un estilo concreto ya que su obra podría definirse a la vez como pop, minimalista, conceptual… e incluso política, violenta y subversiva como probó el polémico cuadro Osama, un retrato de Bin Laden que tuvo que ser retirado de la Gagosian Gallery en 2003 por la controversia que suscitó. Se marcha uno de los grandes artistas americanos, polifacético, controvertido, voraz y luchador.