Se sabía muy poco de él, tenía 29 años y se llamaba Pavel pero actuaba siempre bajo seudónimo, enmascarado, y era conocido por la prensa nacional e internacional como el Banksy ruso debido a sus polémicas piezas de arte callejero. Policías en las puertas del metro a los que golpeaban los transeúntes al pasar, mensajes políticos y controvertidos, retratos de familias hambrientas y otras tantas imágenes con las que llenaba incansablemente las calles de Moscú a pesar de los esfuerzos diarios del Ayuntamiento de la ciudad por cubrirlas con pintura gris, por tapar, especialmente, aquellas más sangrantes respecto a la situación política y social de Rusia. Ahora, la empresa para la que trabajaba, ha informado que se encontró a este artista muerto el pasado 1 de abril. Se desconocen más datos, su muerte, como su vida, permanecen rodeados de misterio.