El tiempo ha dejado de correr en la obra y en la vida de On Kawara (Japón, 1933) que fallecía en Nueva York, donde vivía desde 1956 fecha en la que decidía abandonar Japón definitivamente. Aunque sus primeras obras, que prácticamente destruiría por completo, tenían una fuerte influencia de los desastres atómicos de Nagasaki y Hiroshima, su trabajo más importante se centra en las corrientes del conceptual y del minimal. Su trabajo central consiste en la constatación del paso del tiempo, delos minutos, de las horas, de los días, de los años, en la observación del paso del tiempo del ritmo de la vida. Sus fechas, sus numeraciones consecutivas, eran parte de una obra que encerraba su propia existencia, como ejemplo de la existencia de la vida humana. Una obra que se completaría con su muerte, como así ha sucedido este último fin de semana. El Guggenheim tenía prevista para el próximo año una gran muestra sobre su trabajo que será sin duda la mejor de las despedidas.

Imagen: On Kawara, July 1, 1974.