Este domingo fallecía uno de los grandes dibujantes de este país, Máximo San Juan; con 82 años se marchaba y nos dejaba como legado un sinfín de ilustraciones que siempre han sido críticas con el panorama político del momento. Medios tan diversos como Pueblo, El País o ABC han publicado viñetas en sus páginas; su humor fue un revulsivo para un país en proceso de cambio, con influencias internacionales y una gran carga intelectual. Hoy es recordado por otros compañeros suyos, que lamentan su pérdida, como Forges, Peridis o El Roto. Nos queda su humor experimental, capaz de superar la censura y aportar una necesaria visión crítica a la realidad del día a día.