Más conocida como Marisol (París 1930-Nueva York 2016), ha sido la artista venezolana más internacional. Marisol Escobar, nacida en París pero de nacionalidad y origen venezolano, ha sido una de las escultoras pop más reconocidas internacionalmente y sus esculturas, siempre bien recibidas por el público están en las calles e instituciones de muchas ciudades de los Estados Unidos y Latinoamérica. Estudia en Los Angeles, desde donde viaja a París para seguir su preparación en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad, pero al poco tiempo regresa a Estados Unidos, a Nueva York, donde ya se asentaría definitivamente, aunque viajando constantemente.

Sus inicios están estrechamente ligados a la pintura clásica, de la que siempre fue una gran admiradora, pero sus estudios con el artista abstracto Hans Hoffman le llevan a la pintura expresionista, conociendo a Jackson Pollock y a Willem de Kooning. Es en 1954 cuando abandona definitivamente la pintura y se dedica plenamente a la escultura folclórica precolombina y en 1958 realiza su primera exposición en la galería Leo Castelli en Manhattan.

Desde el inicio de su carrera estuvo siempre entre los más destacados, llegando a compartir espacio en el MOMA en 1960 con Pablo Picasso y Marcel Duchamp. Paulatinamente su obra fue girando a una figuración pop, siendo la única mujer que triunfaría y formaría parte del grupo central de este movimiento. En sus obras mezcla distintos materiales como la madera, el metal y la fotografía y como elemento característico utiliza moldes de su propio cuerpo para fundir sus personajes, así como retratos de su cara que monta en algunas de sus obras. Muy cercana a Roy Lichtenstein y a Andy Warhol, éste la llegó a incluir en algunas de sus películas como El beso y Trece hermosas jóvenes. Entre otros galardones ha recibido el Gabriela Mistral y el Premio Nacional de Venezuela, ciudad donde expuso en el Museo Sofia Imber cuando este museo era una referencia internacional.

Marisol, o Ninon como la conocían sus más cercanos, estaba recluída en una residencia en Nueva York, pues padecía Alzheimer desde hace años. Una parte importante de su trabajo pertenece al ámbito del arte público y sus obras están repartidas por espacios públicos en todo el mundo, siendo muy querida y apreciada por un público que agradece la frescura y la innovación de su trabajo, así como su forma directa de conectar con un público masivo. A pesar de ser considerada francesa y de ser la única gran artista mujer del núcleo duro del pop su obra no es muy conocida en Europa y menos en las jóvenes generaciones. Una de sus características esenciales, tal vez la que es el origen de parte de su desconocimiento, sea su silencio, poco amiga de las declaraciones ni de la presencia en las inauguraciones y foros artísticos, siempre afirmaba que prefería no hablar y que fueran sus obras las que mantuvieran cualquier diálogo. Tal vez su muerte sirva para recuperar una figura fascinante, una de las mujeres más influyentes del arte del siglo XX.