El artista Leopoldo Nóvoa falleció la semana pasada en su domicilio parisino. El pintor tenía 91 años y llevaba trabajando desde que era muy joven, cuando en su primer viaje a América -su padre era diplomático- comenzó a dibujar para entretenerse. La profesión de su progenitor y la suya propia le llevaron por diversos países como Argentina o Uruguay aunque su domicilio fijo estaba, desde mediados de los 60, en París aun cuando pasaba largas temporadas en la localidad de Armenteira en Pontevedra que hace unos años le concedió el Premio Provincial a la Cultura. En Galicia estaba representado por la galería SCQ pero expuso en espacios de Buenos Aires, Nueva York, Punta del Este, Montevideo, Dublín, Madrid, Italia, Bélgica, París, Lima, Bogotá y Quito por lo que llevó su pintura, una suerte de trágica abstracción expresionista, por todo el mundo.