James Rizzi ha fallecido recientemente en su estudio del Soho en Manhattan. El artista estadounidense, con un trabajo de un estilo muy personal, se hizo famoso en los setenta gracias a sus esculturas de papel de personajes infantiles y flores ejecutadas con colores vivos. Tiempo después empezaría a pintar objetos cotidianos, con diseños del pop art, como el Volkswagen Beetle, sellos, trenes y hasta un avión de la línea alemana Lufthansa. En los últimos años vivió entre Alemania y Estados Unidos, donde su trabajo se hizo muy popular e incluso se puso su nombre a una escuela en Duisburgo. Su última gran exposición se llevó a cabo en Bremen la pasada primavera, donde se le dedicó la mayor retrospectiva de su trabajo con más de 1400 obras, titulada El mundo de Rizzi.