El mes de julio se despide llevándose consigo a uno de los artistas más radicalmente imprescindibles de este tiempo: Harun Farocki (1944 – 2014; alemán de origen indio, su padre emigró desde la India a Alemania) fallecía a punto de cumplir los 70 años el pasado 30 de julio. A través de sus más de 120 films e instalaciones realizadas a partir de 1967, Farucki analiza la idea y la práctica del poder, desde la vida cotidiana hasta la política internacional, regenerando su propio lenguaje y su puesta en escena de una forma continua. Este trabajo que transformaría la importancia de lo filmado y difundido a través de la imagen en movimiento, reclasificaría la idea de video y la de videoartista. Su trabajo como teórico y crítico se continuaría a través de sus ensayos y publicaciones y sus actuaciones como curador. Sus trabajos Inextinguishable Fire (1969), Images of the World and the Inscription of War (1988) y la instalación Deep Play (2007) son una referencia tanto para artistas como para teóricos; y su impacto en todo el que ha visto sus películas e instalaciones, tanto en museos como en TV, es inolvidable. Miembro del llamado “Nuevo Cine Alemán”, junto a cineastas como Alexander Kruge, Wim Wenders, Werner Herzog, Edgar Reitz o Volker Schlöndorf, a pesar de su influencia en el cine alemán (realizó noventa películas) el grueso de su trabajo es el documento sociopolítico, sobre todo para televisión, como continuador de la idea de cine experimental de Godard y por ser uno de los principales responsables de la entrada del cine documental y las videoinstalaciones en el ámbito de los museos de arte contemporáneo. Su figura y su influencia en la cultura contemporánea es el legado que nos deja un hombre volcado en su trabajo y en sus ideas, siempre con la colaboración de Antje Ehman, su pareja tanto en la vida como en el trabajo, editora y videoartista y que ha colaborado en gran parte de sus films. Serious Games es su última exposición y puede verse actualmente en Berlín hasta enero de 2015.