El pasado 31 de octubre fallecía en Milán la arquitecta y diseñadora italiana Gae Aulenti. A comienzos de los años cincuenta inicia sus estudios universitarios y elige la carrera de arquitectura como posicionamiento de rebeldía ante la autoridad paterna así como afirmación de su libertad y su individualidad que siempre mantuvo en todos y cada uno de los proyectos que llevó a cabo. Acostumbrada a ser contemplada como la excepción, la única mujer en la carrera, la única a la que se le ofrecían proyectos… participó en sus años universitarios en la redacción de la revista Casabella desde la cual impulsó no sólo sus ideas sobre arte y arquitectura, sino el nacimiento del “neoliberty” un movimiento en contra del racionalismo imperante y de los arquitectos estrellas como Le Corbusier, Mies van der Rohe o Gropius entre otros. En 1956 crea su propio estudio y comienza a rehabilitar apartamentos de familias adineradas y a realizar trabajos como la tienda de Olivetti firma con la que colaboró en varias ocasiones junto a otras como Louis Vuitton o Fiat. Fue precisamente la rehabilitación de edificios lo que consagró su carrera en los ochenta como la renovación de la estación de Orsay y su transformación en museo (1980-1986), el Pompidou (1980), el Palazzo Grassi de Venecia (1985-1986) o, en nuestro país, o el Museo Nacional de Arte de Cataluña (1985-2004) una obra que se prolongó excesivamente en el tiempo y que no estuve exenta de polémiucas. Su pasión por su trabajo la acompañó hasta el último momento y su esfuerzo le valió el ser reconocida -en palabras de Herbert Muschamp- como “la arquitecta más importante desde el principio de los tiempos”.

Imagen: Retrato de Gae Aulenti.