Durante toda la historia del arte, las modelos han sido las grandes protagonistas anónimas de las distintas representaciones visuales. Desde las mujeres que inspiraban, en el paleolítico, a las venus esteatopígicas; pasando por las cortesanas que posaban en el Renacimiento hasta las modelos que, ateridas de frío, se enfrentan a las cámaras de foto y vídeo en nuestra época. Una de las últimas grandes musas, Eleonore Callahan, ha fallecido a causa de un cáncer a los 95 años. Protagonizó cientos de fotos del artista Harry Callahan, le inspiró, le acompañó -en 1936 se casaron tras conocerse en una cita a ciegas en el 33- y dio forma y vida a su obra. Lo hizo con su cuerpo, su mirada, su rostro, su rigurosidad y su presencia. El equipo formado por los Callahan´s, podría ser comparable a otras colaboraciones como la formada por Stieglitz y O’Keeffe y, tras el fallecimiento de ambos, sólo nos queda el trabajo que generaron conjuntamente durante más de medio siglo, del que se ha podido ver una gran retrospectiva -hasta hace escasamente unos días- en la National Gallery de Washington.