Empezó a pintar tarde, a los 50 años, cuando todo parecía por fin propicio para poder hacer lo que quería más allá “de puertas adentro”, título con el que publicaría su biografía en 2004 y con el que todos los medios aludimos a su vida y su obra ahora que ya no está. 2004 fue también el año en que dejó los pinceles tras su última exposición en la galería madrileña Juan Gris. Como tantos otros artistas establecidos en Madrid, comenzó su andadura en el popular estudio Peña donde conoció a amigos y compañeros como Esperanza Quintanilla, Carmen Laffon, Julio López Hernández o Lucio Muñoz con el que también compartió la vida desde que se casaran en 1960 y hasta el fallecimiento de éste en 1998. Otra fecha, 1959, la de su primera exposición en la galería Fernando Fe. Más tarde pasaría a formar parte de la célebre galería Juana Mordó y a exponer en Biosca y Juan Gris. Su obra se recordará como la de las calles de Madrid y será aludida como la pintora “realista”, “particularísima” decían sus colegas de profesión ante su brillo en los ojos, ante su forma de captar la figuración y diluirla hasta que la hizo desaparecer de su obra. Como se va el tiempo. Como se ha ido ella ahora.

Amalia Avia tuvo su última antológica en 1997 en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Desde entonces son pocos los que se han acordado de su obra, son escasos los museos que albergan su trabajo en sus fondos. Esperemos que este adiós sea, al menos, un nuevo comienzo en el recuerdo para esta gran pintora.