El escultor portugués Alberto Carneiro muere en Porto a los 79 años, después de una larga enfermedad. Sin duda uno de los más importantes y más internacionales de los artistas portugueses contemporáneos, Carneiro es bien conocido en España por sus varias exposiciones realizadas en nuestro país y por sus intervenciones en proyectos de arte público. Como el realizado en Huesca, dirigido por Teresa Luesma, una obra que permanecerá para siempre viva en plena naturaleza. Alberto Carneiro (1937, Sâo Mamede do Coronado) era un hombre para quien la naturaleza era algo más que un paisaje, un lugar, formaba parte de su propia naturaleza como persona, todo su trabajo y su pensamiento artístico se centra en la relación de lo natural con la vida y el arte. Él consiguió introducir esa naturaleza en los museos, a través del material de sus trabajos y de los conceptos con los que trabajaba.

Representó a Portugal en la Bienal de Venecia (1976) y de Sao Paulo (1977) y realizó multitud de exposiciones por todo el mundo. Influyó con su arte, pero especialmente con su personalidad, en artistas y teóricos con los que trabajó, siendo que nunca consideraría el arte más que como un medio y no un fin de su trabajo. Pero, con todo y con un currículo lleno de éxitos y de grandes exposiciones, lo más destacado de todo es su persona y su coherencia con su auténtica visión de la naturaleza, un sentimiento que le venía, según él afirmó siempre, de su lugar de nacimiento, una pequeña aldea, donde desde el inicio de su vida estuvo en contacto directo con las piedras, los árboles, la luz, el espíritu de la naturaleza. Descanse en paz y vuelva finalmente al origen de todo lo vivo.

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