Rosa Olivares

Llega a Puebla, México, al Museo Amparo, el último proyecto de Francis Alÿs, que se vio en parte en el Monasterio de Silos, pero que el artista belga afincado en México va ampliando constantemente, en parte por su propia búsqueda y en parte por la ayuda de amigos y espectadores.

En esta muestra son ya más de cuatrocientas imágenes de Fabiola. Esta santa prácticamente anónima (patrona de las enfermeras y de las mujeres maltratadas) no tiene culto, ni siquiera una imagen que haya quedado a resguardo de la historia, la única imagen que queda de ella es la realizada por el artista francés Jean Jacques Henner en 1885, destruida y que ha servido de inspiración a miles de artistas anónimos que han repetido el modelo, transformándolo y dando lugar a la investigación de Francis Alÿs. El artista en su pretensión de crearse una colección de copias de obras famosas de pintores anónimos, en una clara crítica al valor de la obra de arte y al concepto de autoría, se encontró que en los mercadillos de todo el mundo abundaban las imágenes de Fabiola (siempre un plano corto de perfil con túnica roja cubriendo la cabeza
–luego aparecieron variaciones, pero mínimas respecto al modelo–) con mayor calidad que las supuestas obras cumbres de la Historia del Arte, y empezó a hacer acopio de estas imágenes. Hasta hoy, que durante la exposición en Puebla ha aumentado en varios ejemplares que los propios visitantes ofrecían.

El excelente montaje que ha realizado el equipo del Museo Amparo en la Casa Museo de la familia, es sin duda uno de los mejores realizados en la ya larga itinerancia de esta colección que plantea no sólo la obsesión de Francis Alÿs, sino un claro y brillante cuestionamiento de conceptos como la identidad a través de la historia, de la persistencia del mito popular, de los gustos de la sociedad, y de los ya señalados de autoría, copia y original. Sin duda muchos temas para reflexionar y una idea y puesta en escena claramente excepcional. Hasta el 15 de octubre

Imagen: Mahssene. Fabiola, 1947.