Si una corriente artística es el resultado de un hecho pasado o presente en el momento del desarrollo de la misma, o la evolución de otro acto o corriente, el Expresionismo Abstracto es el resultado de unos continuos sucesos que reunió a un colectivo de lo más variado bajo esta etiqueta. El crítico Robert Coates, tomando prestado el término de Alfred Barr, acuñó la terminación Expresionismo Abstracto para reunir en él la obra de artistas como Pollock, Kooning o Gorky entre otros. Este hecho sucedió en el año 1946, que pretendía reunir a artistas de todo el mundo, desde americanos hasta refugiados políticos europeos. El movimiento, ya de por sí heterogéneo aunaba la intensidad del Expresionismo Alemán con la estética formal de la Abstracción Europea. De este modo, este movimiento artístico nace de dos corrientes, pero también de varios hechos históricos que marcaron a las personas durante el siglo XX y que influyeron en la personalidad y la obra de muchos artistas: dos Guerras Mundiales, la Gran Depresión, la Guerra Civil Española, la bomba atómica o la Guerra Fría propiciaron que varias generaciones de artistas reflexionaran sobre la vida y el arte que desembocó en el Expresionismo Abstracto. Si bien Europa vivía momentos angustiosos u oscuros, EE.UU., bien por no vivir las guerras en territorio propio o bien por su tardía participación casi indirecta en la II Guerra Mundial, propició que este contribuyera a promover una paralela confianza en la escena artística del momento.

Para entender este nuevo compromiso, o auge, del arte en Estados Unidos, ya sea para posicionarse como la nueva sede del arte mundial o para atraer a los grandes artistas a sus fronteras, nació New Deal Federal Art. Entre 1935 y 1943 la finalidad de este programa era la de emplear artistas y artesanos para la creación de murales, pinturas, esculturas, fotografías y otros tipos de arte, sosteniendo a más de 10.000 artistas durante la Gran Depresión. Parte de estos artistas realizaron obras a escala colosal, intensas, espontáneas y expresivas y en otras ocasiones crearon grandes campos de color. Expresionismo Abstracto: momento en el cual el artista expresa sus emociones y transmite la sensación de estar presente en la obra en la que el espectador es el culmen a la misma, buscando la interacción entre artista, obra y público. Como ya dijese Pollock en el año 1950, la pintura abstracta se enfrenta al espectador.

Si bien se trata de un movimiento clave en la Historia del Arte del siglo XX, siendo Estados Unidos el epicentro de tal expresión, es curioso como Europa no ha desarrollado ningún estudio importante desde el año 1959 sobre el mismo. Cierto es que se considera como el primer gran movimiento artístico nacido en el país norteamericano.

Arshile Gorky es considerado el líder de este movimiento, creador de puentes entre el periodo artístico de entreguerras europeo y la escuela americana. Entre este primer grupo de artistas destaca la obra de William Baziotes o Hans Hofmann. Durante esos cuarenta primeros años del siglo XX destaca una nueva forma de pintar, el Action Painting, en el que por peso propio un nombre nos viene a la cabeza: Jackson Pollock. Considerado como el primer pintor que asimila la forma pictórica de Gorky. Como curiosidad destacar que el término Action painting ya se usó años antes para referirse a las primeras pinturas de Kandinsky. Kooning, Kline, Motherwell o Esteban Vicente también recurrieron a esta técnica en algún momento de su creación artística.

El otro gran movimiento dentro del Expresionismo Abstracto se conoce como Color-field Painting. Campos de color, otra corriente artística perteneciente a la escuela neoyorquina y que anticipó a la pintura minimalista. Clyfford Still, Barnett Newman, Enrico Accatino o Mark Rothko son algunos de los artistas más destacados en este estilo en el que la simetría y el color eran la base de la abstracción. Si el Action Painting era violencia, en las formas de elaborar el arte y en su visión final, el Color-field Painting era justo lo contrario, serenidad y sosiego.

El Museo Guggenheim de Bilbao, con el patrocinio de Fundación BBVA, recoge 130 pinturas, esculturas y fotografías de este movimiento en su nueva exposición. Procedentes de colecciones públicas y privadas de todo el mundo, la muestra engloba obras de algunos de los artistas más importantes de este periodo artístico y de otros no tan conocidos, no por ello faltos de importancia. La finalidad de la exposición Expresionismo Abstracto es la de volver a evaluar el movimiento, muchas veces percibido como un todo unificado, pero que realmente abarca una realidad compleja y variable.

(Expresionismo Abstracto en Guggenheim Bilbao. Desde el 3 de febrero hasta el 4 de junio de 2017)