EXPOSICIONES

El poder del retrato

El poder del retrato

El retrato ha sido un tema recurrente e inherente a la fotografía desde sus inicios: retratos de estudio, de calle, de comunidades, retratos familiares, autorretratos… Todos ellos sirven para reflejar a través de la cámara un aspecto concreto de la personalidad, las obsesiones, la realidad de ciertos lugares, la sensualidad, y un sin fin de características que hacen de la fotografía una herramienta fundamental para la sociedad. En torno a ello gira la nueva exposición que la Fundación Mapfre inaugura el 22 de junio en la Sala Recoletos de Madrid, bajo el título Retratos. Colecciones Fundación Mapfre, que está comisariada por Carlos Gollonet y podrá verse hasta el 3 de septiembre. Para la muestra se ha realizado una selección de artistas que configurarán una semblaza del retrato en la fotografía del siglo XX: Robert Adams, Diane Arbus, Harry Callahan, Joan Colom, Dayanita Singh, Walker Evans, Lee Friedlander, Alberto García-Alix, Cristina García Rodero, Emmet Gowin, John Gutmann, Jitka Hanzlová, Graciela Iturbide, Richard Learoyd, Helen Levitt, Anna Malagrida,  Fernando Maquieira, Lisette Model, Robert Frank, Fazal Sheikh, Paul Strand y Garry Winogrand.

La exposición está organizada en tres secciones: CiudadesComunidadesArtistas y modelos. A través de estos tres módulos se realiza un viaje en el tiempo y en el espacio de manera que se reconocen influencias y paralelismos entre artistas; así pues, se va desde la Mujer ciega que capturó Paul Strand en 1916, una imagen icónica en su producción y que influyó a numerosos artistas posteriormente, hasta los retratos de Agnés que Richard Learoyd hizo en 2013, obtenidos mediante una cámara oscura y que hace patente la herencia del pasado fruto de la experimentación de los artistas de hoy. La primera sección corresponde a Ciudades, mostrando la calle como escenario principal, donde se desarrolla el teatro de la vida, con actos cotidianos que tiene como protagonistas a personas anónimas y que son captadas por la óptica de un observador y que documenta después esa escenificación. Una de las máximas exponentes del retrato callejero es Helen Levitt, escogiendo momentos luminosos, espontáneos y naturales; a ella le siguen otros nombres como Joan Colom, con la intimidad desvelada de las calles del Raval; o Garry Winograd y sus imágenes complejas en medio de la multitud excéntrica de Nueva York. Ellos se interesaban por las fotografías en las que la participación del retratado era pasiva y no intervenían en ningún momento en el proceso de creación o no eran conscientes de que estaban siendo captados por la cámara. Pero también se muestra el otro lado, los retratos pactados que puso de moda Lisette Model y a la que siguieron otros como Diane Arbus o Alberto García-Alix.

Por su parte, Comunidades comienza con Paul Strand, ya que parte de su obra ejemplifica de manera precisa el concepto de la fotografía de comunidad, configurado a través de su gente y de los elementos identificadores de su cultura. Los artistas que aparecen en este apartado poseen una gran capacidad para expresar una sensación genuina de lugares, personas y cosas en los retratos colectivos. En las obras que se acogen se aprecia un compromiso social que se cristaliza a través del respeto y la colaboración con los retratados, quienes a través de una actitud ante la cámara, una mueca, un gesto, una cicatriz o una mirada cuentan su vida sin necesidad de pronunciar palabra. Por último, en Artistas y modelos se muestran las fotografías realizadas en estudios o espacios interiores y que denotan un menor interés por los problemas sociales y políticos del momento. Los artistas que están presentes en esta sección comparten una serie de temas comunes: la identidad, la soledad, la memoria, la calma y la belleza. Es también en este apartado donde se incluye una selección de autorretratos y que muestra al sujeto en su dualidad como autor y modelo. Para completar Artistas y modelos se muestra una serie de retratos de las mujeres de algunos de los autores y que convierte a la exposición en una reflexión sobre el amor y el paso del tiempo.

(Retratos. Colecciones Fundación Mapfre en Fundación Mapfre, Sala Recoletos de Madrid. Desde el 22 de junio hasta el 3 de septiembre de 2017)

 

 

 

 

El poder del retrato

El retrato ha sido un tema recurrente e inherente a la fotografía desde sus inicios: retratos de estudio, de calle, de comunidades, retratos familiares, autorretratos… Todos ellos sirven para reflejar a través de la cámara un aspecto concreto de la personalidad, las obsesiones…

Slides

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En la segunda mitad del siglo XIX se empezaría a usar un dispositivo totalmente nuevo para ver y proyectar imágenes. Con un uso científico, pedagógico y cultural que rápidamente se convirtió en masivo. Se trata de las diapositivas, universalmente conocidas como slides, su nombre inglés. Hoy en día están prácticamente en desuso, salvo algún uso artístico, superadas por la proyección de vídeos, imagen latente, ordenadores, etc. Entre la pintura en el museo y las nuevas tecnologías, el carrusel de diapositivas tiene un lugar en la historia de la imagen que para algunos nos retrotrae a nuestros estudios, a años pasados, y a otros les suena a pasado remoto, algo así como vintage.

El Museo del Eliseo realiza desde junio hasta septiembre una de las primeras muestras exclusivamente desarrolladas a través de este soporte: Slides. La historia de la fotografía proyectada, veinte proyectos realizados para ser expuestos específicamente sobre este soporte inmaterial que aborda directamente nuestros sentidos. Las obras expuestas son: Marcel Broodthaers (1924–76), Jan Dibbets (1941), Charles (1907–78) y Ray (1912–88) Eames, Peter Fischli (1952) y David Weiss (1946–2012), Ceal Floyer (1968), Gisèle Freund (1908–2000), Bertrand Gadenne (1951), Jules Gervais-Courtellemont (1863–1931), Nan Goldin (1953), Dan Graham (1942), Lewis W. Hine (1874–1940), Gerard Ifert (1928) y Rudi Meyer (1943), Ken Isaacs (1927–2016), Runo Lagomarsino (1977), Frederick (1809–79) y William (1807–74) Langenheim, Le Corbusier (1887–1965), Helen Levitt (1913–2009), Antonin Personnaz (1854–1936), Josef Svoboda (1920–2002), Alain Sabatier (1945), Allan Sekula (1951–2013), Robert Smithson (1938–73), Alfred Stieglitz (1864–1946), Krzysztof Wodiczko (1943). Aunque la proyección de diapositivas se empieza a usar a partir de 1850 en la enseñanza y en el campo de la diversión (como una continuación de la linterna mágica), no es hasta la década de los 60 y los 70 del siglo XX cuando su uso será adaptado masivamente por artistas, arquitectos, diseñadores y artista conceptuales. En la muestra podemos ver ejemplos de todo esto, desde fotógrafos a arquitectos y artistas conceptuales. La imagen proyectada cobra vida, una vez más gracias a la luz, una imagen frágil y duradera durante el tiempo que se ilumine, se amplia y ocupa mayores extensiones que su propio cuerpo, para placer y reconocimiento del público. Sin duda una exposición brillante, histórica y que rinde homenaje a un soporte que nos ha servido durante mucho tiempo, y que aún hoy reivindica sus características físicas frente a otros soportes tecnológicos más desarrollados, pero también más fríos y alejados del espectador.

(Slides en Musée de l’Elysée, Lausana, Suiza. Desde el 1 de junio hasta el 24 de septiembre de 2017)

 

 

 

 

 

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En la segunda mitad del siglo XIX se empezaría a usar un dispositivo totalmente nuevo para ver y proyectar imágenes. Con un uso científico, pedagógico y cultural que rápidamente se convirtió en masivo. Se trata de las diapositivas, universalmente conocidas como slides, su nombre inglés. Hoy en día están…

FahreInissa Zeid en la Tate Modern

La princesa turca FahreInissa Zeid es muy conocida por su faceta artística y por sus composiciones abstractas a gran escala que mezcla influencias bizantinas, islámicas y occidentales. Su principal actividad se centraba en la pintura aunque también tuvo tiempo…

FahreInissa Zeid en la Tate Modern

FahreInissa Zeid en la Tate Modern

La princesa turca FahreInissa Zeid es muy conocida por su faceta artística y por sus composiciones abstractas a gran escala que mezcla influencias bizantinas, islámicas y occidentales. Su principal actividad se centraba en la pintura aunque también tuvo tiempo de explorar y realizar dibujos, litografías y esculturas. Se estima que la carrera artística de Zeid comenzó cuando tenía 14 años, edad a la que pintó el primer retrato a su abuela. Fue en 1919 cuando decidió formarse e inscribirse en la İnas Sanayi-I Nefise Mektabi (Academia de Bellas Artes para Mujeres) en Estambul, y a partir de aquí inicio su periplo de conocimiento y desarrollo artístico. Fue su primer marido, el novelista İzzet Melih Devrim, el que le descubrió por primera vez las tradiciones de la pintura europea durante un viaje a Venecia. Tras un tiempo de idas y venidas, a principio de la década de los años 30 se casó con el príncipe Zeid Al-Hussein de Irak. Durante una etapa de su vida convulsa, Zeid se refugió en la pintura y en los viajes entre París, Budapest y Estambul, donde se asoció en los años 40 a un grupo vanguardista de pintores; esta asociación la empujó a exponer de manera individual, algo que hizo en 1945 en su propio apartamento. La vida de FahreInissa Zeid dio un vuelco cuando en 1958 se produjo un golpe militar en Irak y se asesinó a toda la familia real. El príncipe Zeid y su familia tuvo que desocupar la embajada iraquí en Londres. Fue aquí donde se detuvo la carrera de la turca como pintora.

Además de la importancia que representó para el grupo vanguardista turco, también destacó de manera notable en los años en la Écola de Paris. En ella destacan las experimentaciones que hizo con la pintura de pavo y huesos de pollo, para posteriormente moldearlo en panales de resina de poliéster que recuerdan a vidrieras. Bien es cierto que Zeid, en los últimos años de vida, abandonó la abstracción para volver a la figuración. Ahora la Tate Modern de Londres recupera su figura mediante un retrospectiva que podrá verse hasta el 8 de octubre. La muestra analiza de manera cronológica la obsesión de la artista con la línea y el color. Esta exposición supone la investigación de una de las artistas femeninas más destacadas del siglo XX. Además, la Tate Modern ha preparado dos visitas guiadas con los comisarios Vassilis Oikonomopoulos y Kerryn Greenberg, para el 26 de junio y el 25 de septiembre respectivamente. Del mismo modo, el 4 de julio se producirá un encuentro entre Venetia Porter (British Museum) y Sarah Wilson (comisaria e historiadora) en la que se analizará la cercanía de FahreInissa Zeid con los movimientos de arte internacionales.

(FahreInissa Zeid en la Tate Modern, Londres. Desde el 13 de junio hasta el 8 de octubre de 2017)

 

 

 

 

 

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