Hasta el 4 de enero puede visitarse la última creación de Architects of Air, especialistas en realizar esculturas luminosas de gran tamaño, en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid. Katena recibe su nombre por la curva catenaria, la forma de una cadena suspendida entre dos puntos. Color, luz, geometría, magia, son algunas de las cosas que esconde esta escultura hinchable, que lleva al público a su interior a través de distintos módulos presididos por un espacio central –con cierto parecido a un templo hindú–. La peculiaridad de esta estructura es que la luz interior cambia en función de la luz y el clima que haya en el exterior, por lo que se asegura al asistente que no hay dos visitas iguales. Esta instalación luminaria requiere de la participación del espectador que, según apunta el creador Alan Parkinson, tendrá la sensación estar paseando por “un espacio galáctico y ficticio pero natural a la vez”. Además, cuando creó Katena, Parkinson buscaba que la inmersión fuera como entrar en un cuerpo, naturaliza orgánica.

Asimismo, aunque puede concebirse como una actividad para realizar en grupo, Parkinson anima a los asistentes a experimentar la sensación en soledad. A sentirlo, a vivirlo por sí mismo para vivir una transformación interior. Las creaciones de Architects of Air han viajado por todo el mundo, y a pesar del nombre la idea no nació en un estudio de arquitectura, ni siquiera de un arquitecto, ya que Alana Parkinson es fotógrafo.

(Katena, en el Centro Cultural Conde Duque, Madrid. Hasta el 4 de enero)