La escultura Always Franco, una representación del dictador congelado en una nevera de refrescos, ha sido durante todo el transcurso de ARCO la obra más comentada por los medios y el público general que ha asistido a la feria. Evidentemente el carácter irónico y crítico de esta pieza que enlaza con otras de su ejecutor, Eugenio Merino, como Punching Franco (2012), Vencedores y vencidos (2011), Pretty Murakami (2009) o la ya de por sí muy comentada estatua que hizo para otro ARCO de Demian Hirst disparándose un tiro a la cabeza, iba a dar que hablar y a llamar la atención frente a otras piezas pero, esta vez, esta atención no ha sido tan positiva como en otras ocasiones y la Fundación Franco, que no comparte el humor del artista, ha decidido emprender una demanda por considerar la pieza ofensiva. Merino ha declarado estar tranquilo y no arrepentirse de su trabajo ni de su contenido y cree que precisamente el hecho de que lo hayan demandado demuestra que la dictadura es todavía un tema tabú que no se puede abordar con total libertad de expresión.