Juan Canela

El pasado viernes se inauguró Fabra i Coats, el nuevo Centro de Arte Contemporáneo de Barcelona, con la exposición Esto no es una exposición de arte, tampoco, comisariada por David G. Torres. Su nacimiento no está exento de polémica, tras un culebrón que se remonta al año 2008, cuando se cerró el Centro de Arte Santa Mónica y el ayuntamiento prometió otro espacio para el arte contemporáneo tras las protestas del sector. Varios años después, abre lo que quiere ser un gran centro de arte para la ciudad, con el contexto artístico dividido por la actuación de los políticos locales, en plena crisis económica y con las instituciones recortando los presupuestos culturales. Por ahora, ocupa una sala de la planta baja de la antigua fábrica industrial Fabra i Coats, pero la promesa es que se vaya extendiendo hasta ocupar 2450 metros cuadrados. Lo que no está muy claro es cómo va a funcionar el centro a partir de ahora. Parece que hay dos exposiciones más contratadas, y luego se habla de una mesa curatorial, o de convocatorias anuales. Por ahora al menos, no parece que se piense en un director para llevar las riendas.

Si hablamos de arte, que al final es de lo que se trata, Esto no es una exposición de arte, tampoco es un proyecto que toma forma en una exposición, una serie de performances, un programa de documentos y vídeos, una publicación/póster y una Web. La idea es generar un espacio de prospección en cuanto al formato expositivo, reuniendo algunas prácticas artísticas cuyos formatos son híbridos e implican varias temporalidades. Se reúne un grupo de artistas de distintos contextos (Antonio Gagliano, Antonio Ortega, Benjamin Seror, Christian Jankowski, Fabienne Audeoud, Gabriel Pericàs, Joan Morey, Joao Onofre, Laia Estruch, Ryan Rivadeneyra, Tamara Kuselman) que desarrollan narrativas a través de la presencia del artista y la performance, o la performatividad de la obra. Esto se traduce en propuestas que van desde el vídeo a la instalación, la pintura, o el dibujo; algunas de ellas se completan también con performances de distinto tipo, programadas en distintos días durante el tiempo que dura la muestra. El proyecto huye de la exposición de tesis habitual, y se postula como lugar de “presentación”. En un primer acercamiento, se echa en falta algo más de relación entre unos trabajos y otros, más allá de su presumible “performatividad”, (aunque no tenga que ser el típico hilo argumental). De todas maneras, la propuesta tiene distintas capas y líneas de recepción; demos tiempo a que se desarrolle en su totalidad (más allá de lo meramente expositivo) con sus distintos momentos y su programa performativo, seguramente lo más atractivo de la oferta. Por otro lado, era necesario hace mucho un espacio en la ciudad donde se produjera un intercambio entre los artistas de aquí y los de otros lugares. Esperemos que el nuevo centro de arte de Barcelona cumpla sus expectativas y termine de definir tanto su espacio como su personalidad, situándose en el panorama nacional e internacional. Y que esto sí sea un centro de arte.

Hasta el 27 de enero de 2013.

Imagen: Vista de Esto no es una exposición de arte, tampoco.