El Gobierno vasco ha distinguido la trayectoria de la artista Esther Ferrer con el Premio Gure Artea 2012. Un galardón concedido, en palabras del presidente del jurado Fernando Golvano, por su capacidad para generar “situaciones inéditas, reflexivas y perturbadoras”. Ferrer es Premio Nacional de Artes Plásticas (2008) pero cualquiera que haya asistido a una de sus acciones, o que haya contemplado sus instalaciones, sus objetos o sus dibujos, seguramente habrá sabido percibir que ante todo Esther Ferrer es una persona honesta, ajena e indiferente al reconocimiento, fiel a sí misma y, sobre todo, absolutamente implicada con su trabajo, sus ideas y una ética que la distingue y que unida a su creatividad, su humor inteligente y su capacidad para aprehender el mundo de manera tan especial le han llevado a idear y desarrollar durante años acciones como Las cosas, Andar por hablar o, entre otras muchas, Al ritmo del tiempo. Trabajos capaces de devolver al espectador a ese estado placentero de emoción y entusiasmo que genera la contemplación de un hecho único en el espacio-tiempo y de los que se podrá ver buena parte en una exposición que tendrá lugar, tras itinerar por Artium y Es Baluard, en el CGAC de Santiago de Compostela desde el 7 de julio al 30 de septiembre. Una artista con una coherencia y un perfeccionismo poco habituales que, con reconocimientos o sin ellos, merece todo el respeto de cualquiera que ame el arte.

Imagen:Esther Ferrer. El arte de la performance. Teoría y práctica, Centre Pompidou, París, 2010. Foto: Hervé Véronèse.