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La artista Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) ha hecho de la performance su seña de identidad, siendo una de las pioneras en hacer uso de ella en España. En sus propias palabras “La performance es la forma de arte más democrática que existe. No necesitas nada para hacerla, solo pensar en como llevarla a cabo”. Ferrer combina a la perfección y de manera natural, el humor inteligente, el absurdo y una reflexión sobre el propio arte, la performance, el cuerpo de la mujer o la huella del paso del tiempo.

A finales de los sesenta fundó el grupo de experimentación artística y musical Zaj junto a Walter Marchetti, Ramón Barce y Juan Hidalgo, alejándose lo más posible del concepto de teatro. Ha representado a España en la Bienal de Venecia en 1999, y ha sido galardonada con el Premio Nacional de Artes Plásticas de España en 2008 y en 2014, con el Premio Velázquez de Artes Plásticas.