OPINIÓN

Hace mucho que no escribo aquí de mujeres, ya sé que no se lleva mucho ahora, que tal vez habría que hablar de identidad, de género, retocando un poco conceptos como ideología, pero no, voy a escribir de feminismo en el arte, en el más puro y clásico estilo. Voy a hablar de las Guerrilla Girls. Sí, de esas que hace 32 años se preguntaban a las puertas del MET si la mujer debía de estar desnuda para entrar en el museo, basándose en las estadísticas que demostraban que la mujer como artista tenía una presencia mínima y que su única presencia en los museos es como modelo, generalmente desnuda, reinterpretada por un hombre. Sucedía a las puertas del MOMA de Nueva York como respuesta a una exposición dedicada a los mejores artistas de ese momento: 169 en total, de los que solamente 13 eran mujeres. De eso hace ya 32 años y las Guerrilla celebran, de alguna manera, este aniversario con una exposición en la Whitechapel de Londres desde el pasado 1 de octubre hasta el 5 de marzo que lleva el título de este texto ¿Es peor en Europa?, con la interrogación, segunda parte de la muestra de hace 30 años en la que el título era el mismo pero sin interrogación, una afirmación categórica. Su queja, ayer y hoy, es el absoluto dominio del hombre blanco en la escena artística internacional, y de un mundo globalizado habría que añadir, en la que acaparan los cargos, las exposiciones y el poder. El pasado verano Guerrilla Girls enviaba unos cuestionarios a 383 museos y centros de arte de Europa para realizar estadísticas de género, raza, religión, etnia, orientación sexual, etc., de los artistas que formaban sus colecciones y sus exposiciones. La primera bofetada es que solamente contestaron 101, que 282 ni se lo tomaron en serio, ¿para qué? cosas de mujeres que evidentemente siguen siendo una inmensa minoría. No le importan a nadie, pensarían sus encargados y directores. De las respuestas se concluye que la media de estos museos europeos marca en el 22% la presencia de mujeres en este tipo de centro dedicado al arte actual. En España la respuesta fue de la mitad de las encuestas enviadas. Algunas de las respuestas se han destacado en los pósters que están a la entrada de la Whitechapel, entre ellos la respuesta del Reina Sofía de Madrid, en el que quien respondía aclaraba muy digno/a que “Disponemos de estadísticas de mujeres artistas en nuestros programas de exposiciones”, a lo que las Guerrilla puntualizan: “Pero la colección contiene el 87% de arte hecho por hombres”. Esto evidencia cuál es la situación actual: los centros se interesan por la actividad de las mujeres, las cuentan y censan, pero siguen siendo los hombres los que están dentro. Hoy ni estando desnudas las mujeres son admitidas en los museos.

Es evidente que esta lucha sólo les interesa a las mujeres y no a todas. La no respuesta de los 282 centros lo deja más que claro. Y las Guerrillas se han visto asumidas como una especie de antecedente de Femen, pero tapadas por sus máscaras de gorilas y siempre vestidas de negro, unas antiguas que ni enseñan las tetas. Lo que hacen es actuar anónimamente con seudónimos como Frida Kahlo o Kathe Kollwitz, que ponen nombre de artistas mujeres menospreciadas a un movimiento de mujeres anónimas que trabajan en grupo por el interés de todas y que no muestran su identidad. En estos 30 años habrán pasado por el grupo unas 55 mujeres de razas y procedencias diversas, siempre formando un grupo de acción que procura no superar los 30 miembros y de las que nunca se sabe quiénes son, lejos de un protagonismo personal que las honra y las hace más invisibles aún en la época del selfie y de la autopromoción como contenido de cualquier mensaje. Pero no menospreciemos una vez más su activismo radical, su actitud de “grano en el culo de la conciencia social”, porque su crítica a un sistema que oculta y se desinteresa por el valor de la mujer como creadora va más allá, mucho más allá, porque también levanta su voz contra el olvido o la ocultación de otras comunidades que no siendo minoritarias no consiguen abrir una brecha real: los no blancos y los que pertenecen a clases sociales por debajo de la clase media. ¿Cuántos artistas se han hecho famosos no siendo hombres, no siendo blancos, no siendo como mínimo de clase media, con una cultura de origen media? En Estados Unidos se abolió el esclavismo, se aceptó a los negros en las escuelas, restaurantes y autobuses, pero se les sigue marginando, matando a tiros sin razón, en la calle, sin castigo. Siguen estando, excepto casos aislados, fuera de los museos y de los circuitos culturales, en gran medida porque siguen al margen de los canales educativos y económicos. Igual que las mujeres, los indios nativos y otras muchas minorías que son mayorías en su conjunto.

No sé si será peor en Europa, lo que está claro es que está muy mal en la mayor parte del mundo (¿qué hay de Asia, África, Latinoamérica…?) Es un hecho que la situación está mal en general, que apenas mejora a pesar de que una mujer se siente en la Casa Blanca en unas pocas semanas, y de que otra mujer gobierne Europa desde Alemania. La realidad es que la mujer y los estratos sociales menos ricos están, estamos, lejos de llegar a integrarnos en la cultura y la educación, lejos de una supuesta normalidad cultural. Y también es cierto que parece no importarle mucho a casi nadie, salvo a estas gorilas que siguen siendo la única guerrilla activa en el mundo del arte actual.