Después de tantas obras compradas a lo largo de tantos años, ¿sigue recordando el momento en que las compró? ¿Le cuentan sus obras episodios de su vida?


Evidentemente todo coleccionista recibe muchas influencias de todo lo que le rodea: la ciudad en la que vive, las galerías que allí se encuentran, su contexto socio-económico… Hay muchos factores que te están influyendo para comprar una pieza u otra. Pero está claro que una colección realizada por alguien en total libertad llega a tener un discurso que puede en gran parte dar una lectura de su vida y también de sus propios sentimientos.
¿Por qué preferimos una obra y no otra incluso de un mismo autor? Pues porque evidentemente entran en juego nuestros capacidades psíquicas, intelectuales, es decir, tu momento emotivo. Pienso que mi colección depende de lo que me rodea, los viajes, encuentros… está ligadísima a mis momentos de ocio.

Pero lo suyo es mucho más que una afición de tiempo libre, es ya como un trabajo. Aunque usted además de su intensa actividad dentro del mundo del arte sigue ejerciendo de dentista. ¿Ha realizado algún intercambio de obra con artistas o galeristas por su trabajo en la consulta?


Sí, sí lo he hecho. Siempre en clave de amistad. Nunca nada forzado. Porque además la elección de dentista es algo muy personal; sabrás que lo de abrir la boca pues tiene muchas implicaciones… Siempre que un trabajo mío ha sido remunerado con obra, lo he hecho en base a una complicidad. A mí me gusta hacerlo, pero siempre dentro de este contexto de amistad. Lo encuentro atractivo.


¿Tienen en su opinión más valor estas colecciones creadas con trabajo y sacrificios que las formadas a base de golpe de talonario?


Cada individuo tiene sus satisfacciones personales. Pero sí, tiene mucho valor intrínseco, una colección que se hace de manera personal y libre tiene una dimensión más transcendente, más intima, más emotiva. Tiene más encanto. Resulta una colección donde se ve el alma del coleccionista, su pasión, sus coordenadas psicológicas, sociales. Un discurso más interesante. Está dentro el esfuerzo, la disciplina, las renuncias…


¿A qué ha renunciado usted?


Pues a muchas pequeñas cosas. Materiales y también emocionales (…)

Continúa en EXIT Express #38, Octubre 2008.

Imagen:Joan Miró. Sin título, ca. 1975