VOCES

  • Pablo del Val con su perra Pía. Foto de Paola Bragado.
  • Entrevista con Pablo del Val.
    España / México / Dubái

Sin duda estamos ante uno de los españoles más internacionales. Viajero profesional, un hombre que pertenece a un mundo abierto, sin fronteras y con un sólo lenguaje: el arte. Su currículo, que no voy a desmenuzar aquí, reúne asesorías de colecciones privadas, dirección de centros de arte públicos, pero sobre todo incluye ferias de arte en varios continentes. Desde sus inicios en ARCO bajo el reinado de Rosina Gómez Baeza, pasando por la creación de la exitosa Feria de Guadalajara (México), su prolongación en la feria Zona Maco en el D.F. y ahora, en un salto intergaláctico, su entrada como director artístico de Art Dubai.

Pablo del Val con su perra Pía. Foto de Paola Bragado.

Pablo del Val con su perra Pía. Foto de Paola Bragado.

R.O. Desde México te vas a Dubái, a una feria en un lugar lejano y ajeno, ¿qué particularidades puede tener Art Dubai? ¿Va a ser simplemente una feria más?

P.d.V. Hay dos tipos de ferias, las globales, que de alguna manera están ubicadas en las capitales financieras: París, Londres, Nueva York… o Basilea, que es un paradigma que es distinto pero que es un cruce de caminos entre Alemania, Francia y Suiza; algunas son ferias que han tenido un tiempo de crecimiento muy corto (por ejemplo Frieze cuando se abrió en Londres al segundo año ya era una feria consolidada); en estas ciudades se maneja muchísimo dinero y hay una corriente de coleccionistas y de público constante. Luego están las ferias ubicadas en lugares que cubren áreas muy concretas, como son las latinoamericanas, Zona Maco y SP Arte de Sao Paulo y en este bloque estaría Art Dubai. Aunque la feria de Dubái cubre una zona mucho más vasta, porque no sólo es Oriente Medio, sino también Rusia y antiguas repúblicas soviéticas (Azerbaiyán, Kazajistán, Georgia…), cubre India y Pakistán, es la feria a la que van a comprar todos los grandes coleccionistas indios y pakistaníes; Afganistán, también, ya que tiene coleccionistas, te lo creas o no, y por supuesto todo Oriente Medio con la ebullición que está viviendo Teherán, Beirut, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, y luego es también la feria que cubre toda África. Una zona inmensa con sensibilidades y estéticas dispares y diversas y con un acercamiento a realidades diferentes. Ya sólo esto la diferencia del resto de las ferias, aunque a lo largo del tiempo yo creo que sólo hay dos tipos de ferias: las globales y las locales, las de los grandes centros financieros y las que cubren zonas concretas, como ARCO en España, Artissima en Italia…

R.O. ¿No crees que esta ansiedad ferial, en la que las galerías circulan por todo el mundo de feria en feria intentando vender fuera lo que la crisis les impide vender en sus países, buscando a los coleccionistas internacionales, coincide con una superabundancia de ferias ya imposible de abarcar?

P.d.V. La verdad es que la agenda ya está completa. Hay ya casi dos ferias interesantes por mes, y ni cuento las de segunda fila dentro de las locales. La cosa está clara: están funcionando aquellas ferias locales que han conseguido que el producto que venden sea demandado por la comunidad internacional, quiero decir: latitudes geográficas que o están de moda, o están en un proceso discursivo creativo realmente apasionante, como es el caso de México (la gran fuerza de Zona Maco o SP Arte en Sao Paulo es la creación local); promover lo que sucede en el país a través de sus galerías y sus artistas, y atraer a la comunidad internacional y a galerías de primer nivel que quieren formar parte de ese juego. Pero hay que destacar que esas ferias que están funcionando o están en lugares donde el sentimiento de comunidad es muy fuerte, aunque no haya asociaciones de galerías o de artistas, pero sí existe una comunidad, que incluye la idea de marketing alrededor de la feria, de la ciudad, de las instituciones. No sólo es que la ciudad sea atractiva, es que existe realmente una comunidad artística brutal detrás de todo esto, de energía, underground, de creadores, de estudios. Y estamos hablando de comunidades que no tienen el apoyo estatal, que son todos de iniciativas privadas, no son ferias ni iniciativas que estén subvencionadas por ninguna institución pública ni gobierno, lo que demuestra que el que un proyecto cultural sea exitoso sólo si el gobierno lo subvenciona, es una mentira absoluta. Y esto también se puede aplicar a Dubái, que está en un proceso previo a esta situación que se puede vivir ahora en México o en ciertas capitales latinoamericanas, también porque geográficamente es mucho más complejo, porque la sensibilidad iraní no es igual que la iraquí… en Líbano existe la tradición cristiana y que choca directamente con lo que es, por ejemplo, la tradición persa en Irán, que es de donde están saliendo los artistas más interesantes del momento.

R. O. ¿Crees que aún se puede innovar en una feria, aun se puede hacer algo nuevo?

P.d.V. Por supuesto, por supuesto. Al final, la feria es un punto de encuentro y lo importante es que en ese punto de encuentro sucedan cosas. Es perfecto y necesario que hayan foros de discusión, foros de formación… que en ocasiones son más una excusa para conseguir un tipo de visitante que sino vendría sin ellos, que arrastra también a un público que no estaría interesado en una feria. Si la ciudad en la que se hace la feria no puede atraer a un público de calidad, especializado, es un problema, no tienes que inventarte nada, ya tiene que existir en esa ciudad algo que atraiga al público, todo los demás son proyectos paralelos que ayudan a que esto suceda. También creo que las ferias cada vez más tienen una pata teórica que ayuda. Sí que creo que se puede innovar, y hay una cosa en la que estoy obsesionado y que ha funcionado en México y espero que en Dubái también, y es que lo local se convierta en global, no puedes hacerlo al revés, la internacionalización de un país es secundaria. Viene sola, lo importante es apoyar lo local para que sea tan importante que lo local sea tan demandado, que lo extranjero venga, eso es muy inteligente y muy necesario, y es la obsesión que yo tengo con Dubái, que sea un lugar donde solamente allí puedas ver cierto tipo de manifestaciones artísticas. Apoyando lo local puedes realmente conseguir que sea un foco de atracción para lo internacional. Todas esa prácticas ochenteras, noventeras de que al revés, todo sea importado, todo sea traer lo de fuera, lo único que ha demostrado es que eso lleva al fracaso, hay que barrer la casa primero, hay que poner orden en ella, tienes que convertir la ciudad en la que haces la feria en un “producto” atractivo, demandado y en el momento en el que la gente entiende que ese lugar al que va le está ofreciendo algo que no puede encontrar en ningún otro sitio, entonces es cuando empieza lo interesante.

R. O. Son siempre lugares nuevos, continentes nuevos…

P.d.V. Son lugares sin historias opresivas en lo artístico, sin corsés, sin complejos, donde todo puede suceder. Y colocar en contexto lo local con lo internacional en estos lugares funciona siempre muy bien. Realmente sí creo que las ferias se pueden renovar, darles la vuelta por completo y conseguir resultados espléndidos.

R. O. ¿La internacionalización es un camino de ida y vuelta?

P.d.V. Por supuesto, y esa es una labor importante también en una feria, cuantas más galerías iraníes, libanesas, paquistaníes, viajen por el mundo, más a americanas, francesas inglesas, acudirán a Dubái. Hay una responsabilidad por parte de la feria no solamente en convertirla en un lugar de acontecimientos importantes, sino que tiene que servir también de herramienta para que esa localidad se exporte fuera. Y ese es un reto para los próximos cuatro años, porque una feria es una vez al año, no es como una galería que hace exposiciones con más frecuencia, una feria es el trabajo de todo un año sólo para una semana, también es un proceso muy lento, y hay que tener en cuenta que me enfrento a un área geográfica que desconozco y ese es un reto excitante. Y es un área que está en ebullición permanente, donde la cultura ocupa un lugar importante.