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  • Klaas Rommelaere
  • Entrevista a Tim Goossens: “Sin artistas no hay comisarios”

El comisario Tim Goossens visitó Madrid invitado por la feria Just Mad 2017. Belga, afincado en Nueva York desde 2006, Tim Goossens es curador independiente, director de Envoy Enterprises, asistente curador en The Clocktower y asistente del Máster de Arte Contemporáneo en el Instituto Sotheby’s de Nueva York. Aprovechamos su corta estancia en la capital española para entrevistarle.

Elsa Duhaut: Tim Goossens, ¿cómo un joven enfermero belga decide volver a las aulas de la universidad para formarse en Historia del Arte y acaba convirtiéndose en el primer becario del, entonces recientemente estrenado, Departamento de Media y Performance Art del MoMA PS1 y luego, en la actualidad, ser comisario independiente en auge además de Asistente del Máster de Arte Contemporáneo del Instituto Sotheby’s de Nueva York? He podido leer varias entrevistas tuyas donde explicabas tu trayectoria sin nunca poder terminar de desentrañar el misterio de tu succes story.

Tim Goossens: Creo que es la pasión. Esa es la clave. Tenía 17 años cuando terminé el instituto. Quería cambiar el mundo o ayudar a gente. Quería ser Médico Sin Fronteras. Pero se tarda diez años en finalizar los estudios de Medicina y no tenía esa paciencia. Así empecé la carrera de enfermero y, al cabo de 3 años, tenía 20 y trabajaba en el hospital. Era muy intenso y al final de mi jornada dejaba el hospital atrás pero sentía que sus puertas no se cerraban del todo.

E.D. ¿Y cómo llegaste a la Historia del Arte?

T.G. En el último año de mis estudios, había empezado a actuar en el KVS (Koninklijke Vlaamse Schouwburg, teatro de la ciudad de Bruselas) y poco a poco llegué a pensar que quería ser actor profesional. No me disgustaba ser enfermero, pero era demasiado intenso para mí. Soy capricornio y mis emociones tienden a superarme. Quizás era demasiado joven, no lo sé. Tomé la decisión de presentarme al Conservatorio de Amberes y del RITCS (Royal Institute for Theatre, Cinema & Sound) en Bruselas y suspendí todos los exámenes. Me fui a Francia con mis amigos y lloré durante diez días, preguntándome qué iba a hacer con mi vida. Poco después vi un anuncio promocional de estudios: “Te gustan los idiomas, te gustan las cosas antiguas, te gusta viajar, Historia del Arte es tu carrera”. Me reconocí en aquella descripción y me matriculé. Como mis padres ya no podían ayudarme económicamente, seguía trabajando de enfermero y también cuando me fui de Erasmus a París, que luego decidí quedarme. Estuve en París en 2004, año de la canícula que mató a mucha gente. Trabajar y estudiar a la vez era duro pero cuando uno es joven puede estar de pie toda la noche e ir a facultad al día siguiente. Ahora con 37 años, ya menos.

E.D. Cuando llegaste esta mañana, comentaste que acababas de tener una reunión Skype con la Asociación Belga de los Directores de Hospitales.

T.G. Exacto. Estoy invitado por la asociación para hablar de la correlación entre la enfermería y el comisariado de exposición. Siempre intento poner al artista en el centro y lo mismo con el paciente. No es siempre fácil ya que en ambos casos hay una estructura que exige ahorrar gastos. Pero creo que sin paciente no hay hospital, de la misma forma que sin artistas no hay un mundo del arte.

Tim Goossens

E.D. ¿Y cómo llegaste a Nueva York?

T.G. El día que obtuve mi título de la Sorbonne, mi profesor quería que hiciese un doctorado. Pero estaba enamorado de alguien. Dejé París atrás y me fui a Nueva York donde nunca había estado y allí me casé. La pasión, otra vez… Allí me dieron la oportunidad de ser becario en el MoMA, y esas prácticas evolucionaron en un trabajo.

E.D. ¿Qué consejos das a tus estudiantes para lanzarse en el competitivo mundo del arte?

T.G. Les digo que vayan a ver cada exposición, que lean cada crítica ya que en Nueva York tienen la suerte de disponer de una oferta enorme. No lo hacen. A veces me pica. Son tan perezosos, la gente, los millennials… Quizás suene cliché. Pero da pena ver que lo consideran como un trabajo cuando debería de ser una pasión. Les aconsejo que vayan a ver todo, incluso las exposiciones que no les gusten, ya que siempre se aprende algo.

E.D. En los artículos que he leído sobre tu trayectoria, destacaba la famosa anécdota de tu chaqueta dorada que supuestamente te llevó a entrar en el prestigioso MoMA PS1. ¿Alguna recomendación sobre indumentaria a los jóvenes agentes del sector cultural en búsqueda de oportunidad?

T.G. Bueno, esta chaqueta dorada me ha valido ser reconocido pero espero haber destacado por algo más que una prenda llamativa.

E.D. Para volver a JustMad y la sección que has comisariado, Curated Venture, ¿Antes de lanzarte a esta aventura, tenías conocimiento del arte español actual y su mercado? ¿Cuál ha sido el proceso para llevar a cabo este proyecto?

T.G. La verdad que no tenía gran idea sobre ello. Pero las galerías participantes me habían propuesto unos artistas y también había mirado su web para seleccionar a los artistas. Empecé a pensar con la obra de quién iba a hacer dialogar a cada artista seleccionado. Finalmente, de las quince galerías iniciales nos quedamos solo con cuatro ya que todas las galerías no estaban necesariamente dispuestas en acoger artistas que desconocían. La idea ambiciosa de Gregorio es abrir la escena artística emergente española a algo más internacional. Educar a través de un diálogo y no desde una perspectiva imperialista. Yo quería que los galeristas eligieran a sus artistas, ya que saben más que yo del mercado. Me hubiese parecido raro ir de comisario tiránico sabiendo que los gastos generados por el proyecto iban a correr a su cargo.

E.D. ¿Cómo explicas que once de las quince galerías iniciales se retiraran del proyecto?

T.G. Ha sido algo difícil convencer a las galerías. Desde el principio supe que iba a serlo, dado que pedíamos a los galeristas que pagaran por artistas que no conocían. Pero Gregorio era optimista y me ayudó mucho a llevar el proyecto a cabo.

E.D. Frente a las dificultades que describes, ¿Hasta dónde estabas dispuesto llegar para llevar a cabo el proyecto?

T.G. Pues al final, me llevé las obras en mi maleta para evitar que las galerías tuvieran gastos adicionales. Y también lo hice por los artistas, para que su obra llegara a estar expuesta aquí como fuera.

E.D. Entonces, ¿todos los artistas que trajiste están afincados en Nueva York?

T.G. No, Klaas Rommelaere vive en Gante. Los demás en Nueva York pero son originarios de Chile, Rusia y de Colombia.

E.D. ¿Crees que este diálogo internacional que habéis querido generar va a tener impacto a largo plazo?

T.G. Creo que sí. Espero. Ahora las galerías están en conversaciones y conocen el trabajo de estos artistas internacionales. Quizás a raíz de eso los artistas de las galerías locales vayan a tener la oportunidad de ganar visibilidad en el extranjero gracias al vínculo que se haya creado con los artistas internacionales. Así que sí, creo que funciona y además ya tenemos obras vendidas de los artistas que he traído.

E.D. Aunque quizás todavía no hayas llegado al rango de Super-Curator, no creo equivocarme al pensar que has sido invitado a comisariar esta sección también por ser una personalidad en auge dentro del mundo del arte. ¿Cuál es tu posición frente a eso y cuál consideras que es tu influencia y responsabilidad?

T.G. Creo que si eso puede aumentar el valor o la visibilidad de los artistas, ¿por qué no? Pero como ya dije al principio, sin artistas no hay comisario. Imagino que existen super-curator que no lleven obras en sus maletas, porque son demasiado cool o demasiado que sé yo. Yo lo hago porque quiero que esté hecho, por amor al arte y por respeto a los artistas. Y en algunas ocasiones, prefiero tener yo mismo la responsabilidad de obras más que confiarla a transportistas baratos.

E.D. Aparte del compromiso con los artistas que has demostrado, ¿consideras que te arriesgas en tus comisariados?

T.G. Sí, y espero que siempre lo haya hecho. Creo que por ejemplo la obra de Klaas Rommelaere no es para todo el mundo. Se trata de tejido y aunque sea agradable de ver entiendo que no todo el mundo lo perciba como arte, aun en 2017. También los videos de Veronika [Georgieva], pues el video no es un medio siempre fácil de ver. Pero en este tipo de comisariado también pienso en los coleccionistas porque quiero que los artistas ganen dinero.

E.D. Has comisariado exposiciones en varios lugares del mundo (Bélgica, Estados Unidos, India, México entre otros), ¿qué has encontrado en Madrid que no hayas encontrado en otro sitio, o al contrario, qué echaste en falta?

T.G. De momento he visitado esencialmente ferias, que es diferente que museos y centros de arte. Pero por lo que he visto y de manera muy positiva, he de decir que Madrid me ha parecido como cualquier otro sitio, con su red de artistas, galeristas, coleccionistas… A veces la gente cree que Madrid y España en general es la periferia, pero cuando fui a ARCO me quedé impresionado. Me pareció una feria muy grande, agradablemente aligerada y llena de gente.

E.D. ARCO forma parte de las principales ferias internacionales, convirtiendo la semana del arte de Madrid como unas de las citas imprescindibles del coleccionismo. Sin embargo, la escena artística española padece de una falta de visibilidad y de promoción a nivel internacional. Desde Nueva York y los varios sitios donde has llegado a trabajar, ¿cómo percibes ese asunto?

T.G. No creo que conozca suficientemente el tema como para posicionarme, pero es cierto que el mundo del arte internacional, tiene muy poca presencia española. No estoy seguro del porqué. Se ven muchos más artistas belgas o franceses que españoles. Además, la escena local me parece como aislada del resto del mundo. Gregorio Cámara y yo lo hemos hablado antes de que empezara JustMad y retomaremos después de esta semana de locura ferial.