VOCES

  • Concha Jerez. Jardín de Ausentes, 2002
  • Entrevista a Concha Jerez, Premio Nacional Artes Plásticas 2015

Rosa Olivares: A los 74 años le conceden el Premio Nacional de Artes Plásticas, ¿se habían olvidado de usted? ¿Por qué se tarda tanto en reconocer en España a un artista con su trayectoria?

Concha Jerez: La verdad es que no sé si se habían olvidado de mi hasta ahora para concederme el Premio Nacional de Artes Plásticas, pero la verdad es que es un tema en el que nunca pensé. Siempre me dediqué a hacer mi obra al margen de si podría ser premiada o no. A lo largo de los años he visto que se ha otorgado este premio a artistas que se lo merecían como Muntadas, Carles Pazos, Nacho Criado, Esther Ferrer, Isidoro Valcarcel Medina…, dentro de una línea de arte cercana a la mía y me he alegrado mucho porque todos ellos se lo merecían. Pero, en mi opinión, el problema creo que no hay que centrarlo solo en individualidades, sino en los mecanismos generales de ausencia de reconocimiento de los artistas españoles en el Estado Español.

En España los artistas parece que somos individuos bajo sospecha. No ha habido una política de Estado de defensa ni reconocimiento de los artistas propios como si lo hay en otros países y yo he presenciado esta diferencia en la forma de actuación evidente en Europa. Hemos visto a lo largo de los años como los británicos, los franceses y los alemanes, por ejemplo, reconocían y defendían a sus artistas apoyando su presencia no sólo a nivel interno, sino a nivel internacional. Y consecuentemente, cuánto dinero público han dedicado y siguen dedicando a ello. Sin embargo, los artistas españoles hemos tenido que oír sistemáticamente en España que el arte español es mediocre, lo cual es absolutamente falso.

Cuando nos hemos movido por el mundo mostrando nuestra obra, nuestra generación lo ha hecho gracias a que fuera de España había profesionales del mundo del arte en muchos países que creían y valoraban nuestra obra y consecuentemente la han defendido apoyando y financiando nuestros proyectos. Y esas obras realizadas fuera de España, en la mayoría de los casos, ni siquiera aparecían referenciadas en los medios de comunicación del Estado Español.

R.O: Concha Jerez, Isidoro Valcárcel Medina, Esther Ferrer, Elena Asins…. ¿Qué está pasando para que esta generación de artistas a los que el mercado, las instituciones y los medios habían ignorado sistemáticamente sean ahora reconocidos con todos los honores? ¿o no es tan general este reconocimiento?

C.J: Nuestra generación surgió en un momento difícil del franquismo en que las condiciones políticas eran las de una dictadura todavía férrea contra la que los artistas nos rebelábamos de una forma u otra. Las condiciones económicas eran muy limitadas, por lo que nuestras obras tenían unos condicionantes en su desarrollo material un tanto escuetos, si bien se basaban en contenidos ideológicos fuertes. En este contexto se generaron obras de una gran calidad que con los años han envejecido bien y por tanto poseen un nivel alto de reconocimiento y valoración.

Concha Jerez.

Aunque existía un mercado del arte incipiente en España, muchos de los artistas de nuestra generación no estábamos dispuestos a condicionar nuestra obra al mercado. De hecho, en mi caso, en el año 1975 decidí no vender mi obra para poder desarrollarla al margen del mercado. Esa decisión la mantuve hasta el año 1986. Este hecho de funcionamiento al margen del mercado por decisión propia también ha sido positivo para el desarrollo de nuestras obras.

Por lo que respecta a las instituciones, eran casi inexistentes aquellas que podían estar interesadas en las obras conceptuales, cuando en 1980 se defendía públicamente por críticos de la época tan influyentes como Juan Manuel Bonet y Victoria Combalía que en España el único arte bueno que se estaba haciendo y que merecía la pena era la pintura. Y aunque como réplica organizamos Nacho Criado y yo en 1983 en el Centro de la Villa de Madrid la exposición de FUERA DE FORMATO para demostrar que seguían existiendo artistas españoles que hacíamos otro tipo de obras, la situación de ocultación maliciosa de nuestras prácticas continuó por lo que los medios de la época siguieron ignorándonos.

Sin embargo, tengo que decir, que en todos esos años en el que existíamos prácticamente ignorados entre el predominio del Grupo el Paso y la Movida Madrileña, aunque muchos de los artistas de nuestra generación emigraron a otros países como Estados Unidos, Francia, Alemania e Italia, hubo en España algunas instituciones, galerías y festivales -básicamente en la periferia-, en que gracias a las personas que las regentaban, pudimos seguir haciendo y mostrando nuestra obra en el Estado Español. Mencionaría por ejemplo, la Sala Tres de Sabadell, el Museo de Granollers, la Sala del BBV de Bilbao, la Sala de la Caja de ahorros de Navarra en Pamplona, la Sala Jovellanos de Gijón, la Galería G…

En cuanto al reconocimiento de mi generación en los últimos años, es cierto que se ha incrementado considerablemente. Quizás pueda ser debido a que dadas las distintas modas en el arte que se han producido en España a partir de los noventa practicadas por artistas jóvenes, que hacían Instalaciones, Performances y en algunos casos obras postconceptuales, y dado que ignoraban en muchos casos las obras de los sesenta y setenta, se ha generado un cierto interés por parte de historiadores del arte -muchos de ellos también jóvenes-, por realizar estudios e investigaciones sobre nuestras obras. Es cierto también que muchos artistas hemos simultaneado la creación de nuestra obra con la docencia y a través de ella hemos intentado ampliar el conocimiento de las diversas formas de arte que se han realizado a partir de las vanguardias históricas.

R.O: Ha sido usted premiada con el premio más importante, ha expuesto en cientos de ocasiones… ¿cree que su obra es suficientemente conocida y comprendida en España, o en otros lugares, se siente satisfecha con este conocimiento?

C.J : Creo que mi obra es conocida en España de forma bastante limitada, no sólo porque aunque a lo largo de los años he realizado proyectos bastante significativos en cuanto a la magnitud e intensidad de los mismos, la comprensión de la obra del arte requiere un nivel de implicación del espectador ante cualquier obra por lo que necesita tiempo para profundizar en ella y en el conocimiento que dicha obra transmite. Y en la actual sociedad española lamentablemente se ha propiciado la consumición de imágenes en lugar de profundizar en el conocimiento que se transmite a través de ellas y en el desarrollo de la conciencia crítica esencial para el desarrollo humano. Quizás en otros lugares de Europa, el entrenamiento de acercamiento al arte es de una mayor profundización y quizás por ello haya podido ser más comprendida.

Interferencias en los medios, 2014

Pero la comprensión del arte contemporáneo es un tema que excede a los artistas. Nosotros hacemos obras que surgen del tiempo que vivimos y, por tanto, por muy lejana que pueda parecer al espectador una obra de arte, tiene que asumir que es una obra de nuestro tiempo y que al igual que ha ido asumiendo y sirviéndose de la evolución de la informática, de los tratamientos tecnológicos de la medicina, de la evolución de la genética…, debe intentar comprender el conocimiento que transmiten las obras de arte. Para ello las creaciones de arte deben ser tratadas desde la escuela como un conocimiento más para el desarrollo creativo de la persona en las sociedades democráticas en las que el individuo tiene derecho al acceso a los diversos conocimientos para que mediante el aprendizaje de ellos pueda elegir libremente como miembro de la sociedad.

R.O: Instalación, site specific, arte sonoro…. ¿Qué faceta de su trabajo cree que es más completa, más interesante, cual le gratifica más a usted?

C.J: Para mí lo esencial en mi proceso de trabajo son las ideas de las que parto y su instalación en lugares específicos que interfiriero con ellas. En ese sentido, si tuviera que elegir, reconozco que lo que más me apasiona es trabajar el site specific. Pero en el desarrollo de las obras específicas para lugares concretos hay muchos aspectos que me interesan y se integran en ellas como son la acción, la imagen en movimiento y el sonido.

R.O: El arte contemporáneo desde la segunda Guerra Mundial cambia muy rápido, ismos, tendencias, artistas, todo parece autoconsumirse a gran velocidad, sin embargo en 2015 lo que parece que vuelve a interesar es lo que surge en la década de los 60 y de los 70 ¿ cree que esa rapidez es cuestión del mercado? ¿O tal vez es que son ideas y actitudes que no se conocieron completamente en su momento?

C.J: Sí, creo que esas tendencias rápidas en el arte contemporáneo son producto del mercado. El concepto de moda nunca debió introducirse en el arte porque es contrario a la misma existencia y evolución del mismo. La moda es algo de usar y tirar. El arte de verdad es un continuo en que se producen muchas realidades de forma simultánea en los diversos artistas de verdad que lo realizan.

Interesa el arte que se estaba realizando en los 60 y en los 70, entre otras razones, porque aún no estaba contaminado por el concepto moda. Ha sido un arte que ha surgido de la necesidad de existir. Los críticos y teóricos de esos años se acercaban al arte como observadores, como analizadores y como teóricos del mismo. No como posteriormente en que han surgido comisarios influyentes que se han dedicado a intervenir en el devenir del arte inventándose movimientos y modas de todo tipo para así reclamar su autoría y con ello conseguir poder. Es cierto también que, como cuestionas, muchas ideas y actitudes surgidas en los 60 y en los 70 no se conocieron completamente en su momento en España.

R.O: Si el próximo premio nacional dependiera de usted, ¿Cuál sería su candidato?

C.J: Mi candidato sería Juan Hidalgo porque entre los méritos de su larga e intensa carrera profesional está el haber sido ideólogo esencial en la creación del grupo ZAJ: un grupo que se creó en 1964 y que proporcionó desde sus comienzos una gran evolución con respecto a las vanguardias históricas -y en especial con relación al dadaísmo- de las cuales partía, abriendo al mundo a formas de creación conceptuales y multidisciplinares esenciales en el desarrollo posterior del arte no sólo en España, sino a nivel internacional. Juan Hidalgo posee una rica personalidad polifacética que le ha permitido desarrollar simultáneamente sus obras mediante conceptos musicales en torno al tiempo que forman parte esencial de sus acciones visuales realizadas ante el público o mediante soportes fotográficos, ambas con una calidad excelente. Para algunos integrantes de nuestra generación y de generaciones mas jóvenes ha sido un artista de referencia que ha abierto las puertas a la libertad en la creación. Su excelente producción visual realizada de forma continua desde finales de los años cincuenta hasta ahora, merece por méritos propios el que se le otorgase bien el Premio Nacional de Artes Plásticas o el Premio Velazquez.