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  • ENTREVISTA A BORIS GROYS “EL ARTE EXISTE EN DIFERENTES CONTEXTOS QUE INCLUSO SE CONTRADICEN”

Aprovechando la participación de Boris Groys (Berlín Este, 1947) en el SITAC, le entrevisté unos minutos antes de su ponencia. El simposio internacional sobre arte contemporáneo lleva ya trece ediciones desarrollándose en la Ciudad de México, este año bajo el título “Nadie es inocente”.  El polifacético pensador nacido en Alemania vivió gran parte de su vida en Rusia y es profesor de Estética, Historia del Arte y Teoría de los medios en Karlsruhe y Nueva York. Es autor de más de una treintena de libros destacando Obra de arte total Stalin, Arte y terrorismo, Política de la inmortalidad, Volverse público, Sobre lo nuevo o La razón al poder. La entrevista se centró en la situación de Europa.

Blanca de la Torre: En ocasiones mencionas que el Esteticismo es también cierta posición social, económica y política. ¿Cuál es tu visión del arte en Europa bajo estas turbulencias sociales, económicas y políticas? ¿Cuál es la posición que los artistas y agentes culturales deberían tomar frente a esta Europa fracturada?

Boris Groys: El arte en Europa es muy plural así que creo que es difícil generalizar. Por supuesto hay mucho compromiso, un compromiso social y la escena artística de los diferentes países está muy activa. Al mismo tiempo está el mercado del arte y cierto tipo de “comodificación” del arte como en todas partes, así que diría que en realidad la situación de Europa es bastante típica, como todo. En cuanto a la posición… cada cual tiene su propia postura, yo no voy a dictarla.

B.T.  Siempre hablas del valor contextual del arte, el valor del arte sólo por su valor socio-económico y político. ¿Cuál sería en esta Europa que parece haber perdido todos sus valores éticos?  

B.G. Creo que el valor del arte es, aquí no diría plural, diría muy heterogéneo, ya que el arte puede ser valorado por su buena apariencia, por su elevado costo, porque se pueda encuadrar en cierta tradición artística, puede ser valorado si se puede poner en el contexto de problemas sociales y políticos actuales… Así que el arte funciona en contextos muy difíciles y en cada uno de ellos hay un valor diferente que se adscribe al arte. Con lo cual no hay un sólo valor ni un sólo contexto.

B.T. ¿Son las políticas culturales públicas también contextuales? ¿Debería el papel del gobierno ser el mismo en relación a la producción y desarrollo del arte y la cultura en contextos tan diferentes como Europa y Latinoamérica, por ejemplo?

B.G. Si estás en un determinado contexto político y social por supuesto estás condicionado por ese contexto y eso es positivo. Con lo cual si operas en un tipo de contexto local reaccionas ante él. Al mismo tiempo los artistas reaccionan al contexto local, al contexto internacional, a la academia, a la crítica, a las galerías, a las políticas financieras y “comodificación” del arte, a la historia del arte… así que, de nuevo, el arte existe al mismo tiempo en diferentes contextos que incluso se contradicen, no construyen un espacio general común y el local es sólo uno de ellos.

B.T.  ¿La crisis actual de la Unión Europea es el síntoma final del colapso o sólo un vergonzoso eslabón más de la cadena de una falsa idea de una pan-Europa que nunca ha existido?

B.G. Creo que un intento serio de crear algo como una identidad europea, una identidad cultural o un espacio político común, nunca se ha llevado a cabo de manera seria y siempre ha girado en torno a la economía, economía, economía… pero la economía no lo es todo y es necesario un suelo político común. Ahora vemos una especie de crecimiento y radicalización del nacionalismo en toda Europa. Probablemente llevará a la disolución de la Unión Europea en su forma actual. O tal vez no, quizá se dé la reacción opuesta y un intento serio de politizar Europa, ¿sabes? El problema real de Europa es que fue radicalmente despolitizada, fue completamente sometida a una suerte de razón económica y administrativa. Así que si se produce una reacción en la forma de politización de Europa sería muy bueno, un efecto interesante.  

B.T. Siempre hablas del “fin de lo nuevo”, pero ante esta situación ¿no crees que deberíamos buscar por otras formas de expresión artística?

B.G. No estoy seguro de eso. Lo primero, todo el arte contemporáneo, y esto creo que es obvio, cada vez más incluso que antes, está conectado con diferentes formas de tecnología, de producción y distribución de imágenes, así que no creo que algo nuevo en el sentido formal deba o pueda surgir. Es como cuando tú produces un nuevo tipo de pintura, por ejemplo, que aunque tú sí te lo creas, nadie diría que es nuevo. Con lo cual creo que el arte reacciona al desarrollo de las tecnologías, especialmente Internet, y esta reacción casi comenzó ahora porque tenemos esta tecnología desde hace poco tiempo. Así que veamos qué va pasando con el arte. Lleva tiempo. Si miras la primera revolución tecnológica, la industrialización de Europa comenzó en los años setenta del siglo diecinueve y tomó unos cuarenta años a la vanguardia reaccionar a ella. Tal vez ahora irá más rápido o quizá más despacio, nunca se sabe. Pero en cualquier caso creo que el arte cambiará, no se si en términos de nuevas formas pero en términos de adaptación a las nuevas tecnologías y medios no hay duda.

B.T.  Remitiendo al título del simposio, ¿“Nadie es inocente”?

B.G.: ¡Yo creo que todo el mundo es inocente!