Una pequeña exposición de 20 imágenes en el Museo del Romanticismo se convierte en la esencia de algunas de las ideas de PHotoEspaña de este año. La obra de Karlheinz Weinberger (1921-2006) actúa como la condensación de la actitud de su comisario, Alberto García-Alix. El título de la muestra, que reúne una selección extensa y significativa de la producción de ese fotógrafo suizo desconocido hasta después de su muerte, lo dice casi todo En un círculo de rebeldes. La diferencia, la pasión, la rebeldía, sobrevuelan todas las muestras comisariadas por el fotógrafo español en su participación como comisario en esta edición del festival madrileño, en la Carta Blanca que él ha usado para mostrar esa cara pretendidamente salvaje que aún mantienen algunos fotógrafos en su estilo expresionista o simplemente adentrándose en el lado salvaje de la vida.

Karlheinz Weinberger atraviesa todo el siglo 21 trabajando en diferentes oficios, especialmente como mozo de almacén, llevando una vida oscura y viviendo con su madre. Su pasión por la fotografía le serviría para poder desarrollar con una cierta normalidad su homosexualidad en unos tiempos difíciles, adentrarse en los círculos gays de su ciudad en los que retrataría a los personajes de los clubs gays de la época. En especial, en los años 40, Der Kreis (el Círculo), en el que con el seudónimo de Jim retrataría a los chicos habituales, publicando las fotografías en la revista que editaba con el mismo nombre el local. Desde 1943 hasta 1967, Weinberger realizaría estos retratos frontales, en blanco y negro, de los jóvenes rebeldes, convirtiéndose en un referente para el movimiento homosexual. Desde los años 50, Weinberger se convirtió en el retratista oficial de toda una generación que se vestía para desafiar los roles sociales de la masculinidad y la feminidad, que usaban chaquetas vaqueras y cinturones con grandes hebillas, precursores de otros movimientos similares pero más refinados, y que empezaban a customizar su vestimenta siguiendo el modelo del protagonista de la película Rebelde sin causa. Moteros, rockeros, chaperos, una generación en la posguerra de la primera Gran Guerra muestran su identidad en estos retratos de estudio, todos directos y frontales, que actúan de doble imagen: la del modelo y la del fotógrafo, uno más de este “circulo de rebeldes” en busca de un lugar propio. A la muerte de Weinberger en 2006, su obra empezó a ser conocida fuera de los círculos gays y ha sido expuesta en todo el mundo, destacando su valor histórico y social. Y transformando a un artista oculto en un representante de toda una época histórica y una situación social.

(Karlheinz Weinberger. En un círculo de rebeldes en el Museo del Romanticismo, Madrid. Desde el 1 de junio hasta el 17 de septiembre de 2017)