Llevamos ya demasiado tiempo hablando de crisis como para sorprendernos por el resultado anual de Artprice, autentico barómetro del mercado, de la economía, artística del mundo. Cada octubre se hace balance del año anterior y aunque es cierto que España nunca ha merecido una atención especial también es verdad que no hemos sido el farolillo rojo de forma tan evidente que como ahora. En España no hay un mercado fuerte en arte actual, nunca lo ha habido. No tenemos, exceptuando a Tàpies o Barceló a ningún artista por debajo de Picasso que alcance expectativas de cotizaciones millonarias. Pero como mercado nacional hemos ido tirando, con la ayuda de ARCO y de las adquisiciones de museos y alguna institución, y excepciones honrosas de particulares. Sin embargo en el análisis último de Artprice el resultado ha saltado todas las alarmas: ya no es una crisis más o menos larga, es la ruina absoluta de todo el sector.
A pesar de que el mercado internacional de arte actual no se está viendo especialmente maltratado por la crisis, y que las oportunidades han disparado precios y animado a los compradores, en España sucede todo lo contrario. Durante el año 2012 las ventas de arte actual bajaron un 62%, y un 70% de las obras contemporáneas subastadas en España no encontraron comprador (a nivel mundial el porcentaje es de 37%). Esto significa que apenas un 30% de obras encontraron quien pagase por ellas un precio seguramente más bajo del que el mercado oficial les adjudicaba. Esto en el 2012, pero en el 2013 las cosas han ido obviamente a peor. Y no hace falta esperar al balance de octubre de 2014 para que Artprice nos lo cuente. Las galerías llevan meses sin vender nada, algunas en todo el año no han vendido ni una sola pieza. Alimentadas en los años de bonanza por adquisiciones institucionales hoy, con los recortes (un 22,9% menos en el presupuesto del 2013 sobre el ya recortado del 2012) cada vez mayores que ahogan a los museos, la desaparición de las obras sociales y culturales de las cajas y bancos, y la precariedad de aquellos compradores particulares que hacían sus colecciones con mimo y tranquilidad, las galerías resisten gracias al patrimonio de sus propietarios, a un mercado b de obras de almacén que no expondrían, y a una venta a la baja de aquellos artistas que admiten esta devaluación permanente. Y algunos gracias a las ferias en el extranjero. Nuevamente, como en todas las empresas nacionales solamente la exportación es una posibilidad. Y aquí nos encontramos con el otro problema del arte español: nadie nos conoce fuera (a veces ni dentro) de nuestras fronteras, los artistas españoles no están en ninguna lista de valores, las casas de subastas internacionales ni conocen ni están interesados por los nombres de españoles, ni siquiera por los que aquí creemos que son un top.
Estamos en la ruina, y no parece que podamos conseguir crédito fuera ni apoyo dentro. El aumento del IVA es solo una de las muchas causas, un mercado engordado artificialmente, es otra de las realidades a las que hay que hacer frente. Y finalmente, a una pésima gestión del valor de nuestro arte, del patrimonio contemporáneo del país. Y esto no parece que se vaya a solucionar.
Imagen: vista de subasta en Christie’s.