La Fundación Mapfre dedica su última muestra al fotógrafo norteamericano Emmet Gowin (Danville, Virginia, 1941), haciendo un recorrido por sus cincuenta años de trabajo a través de casi doscientas instantáneas.

Tan sólo tenía 16 años cuando Emmet Gowin quedó prendado de la fotografía gracias a las imágenes de los grandes fotógrafos americanos como Robert Frank, Walker Evans o Harry Callahan, su principal influencia junto a los franceses Henri Cartier-Bresson y Eugêne Atget. Callahan fue su profesor durante varios años y el propio Gowin se convertiría en profesor de fotografía durante varias décadas en la Universidad de Princeton.

Sus primeras imágenes, después de las amateurs tomadas en los bosques de Virginia durante su juventud, fueron de su entorno familiar: Edith, su mujer y sus dos hijos. Imágenes sencillas de acciones cotidianas y retratos de desnudos. Además de por estos trabajos íntimos, Gowin es reconocido por sus imágenes de paisajes que en muchos casos parecen cuadros abstractos donde quedan reflejadas las consecuencias funestas del paso del hombre. Vistas de paisajes que, a partir de los ochenta, se convertirán en vistas aéreas.

La muestra estará abierta durante todo el verano en la Sala Azca de Madrid.

Imagen: Emmet Gowin. Nancy, Danville (Virginia), 1969. Cortesía del artista y Pace/MacGill Gallery, Nueva York.