Desde que este dúo de irreverentes artistas daneses anunció, hace un año, su proyecto para el Fourth Plinth Comission, una instalación site-specific de arte público que realizan por encargo artistas de renombre internacional en la londinense Trafalgar Square, han sido muchas las expectativas que se han generado y muchos los que esperaban ver la anunciada estatua de un joven efebo ecuestre. Finalmente todos aquellos que paseen por este punto emblemático de la capital inglesa podrán encontrarse, en lo alto de uno de los plintos de la plaza, con esta propuesta escultórica realizada en bronce y de unos 4 metros de altura. Una obra no exenta de humor que pone en evidencia y critica el género de la escultura monumenal al presentar un motivo iconográfico, el retrato ecuestre, que es habitual en las plazas y calles de todo el mundo pero que aparece desprovisto, en esta ocasión, de la grandiosidad que suele ir unida a estas obras ya que, en lugar de un caballero uniformado y un caballo enervado, el espectador se encuentra con un adorable joven que galopa, en tirantes, sobre su caballito balancín. La obra además, mete el dedo en la llaga respecto al hecho de que no se recaudaron fondos para erigir en el cuarto plinto una estatua de Guillermo IV y, posteriormente, tampoco se ocupó con ninguna escultura porque no se decidió a qué héroe dedicarla. En parte gracias a esta anécdota, la Real Sociedad de las Artes creó, en 1999, esta iniciativa artística en la que ya han participado autores como Mark Wallinger, Rachel Whiteread o Yinka Shonibare entre otros.