Ellen Kooi (Leeuwarden, Holanda, 1962) es una de las fotógrafas actuales con más proyección internacional. Sus imágenes están cargadas de un sentido poético de la relación Hombre-Naturaleza, que se muestra con grandes paisajes y figuras solitarias y meditativas. Piezas que no son series pero que conectan unas con otras. Ahora inaugura Undertones en el Centro de Arte de Alcobendas, con un título que nos sugiere una búsqueda más allá de lo evidente, una mirada hacia esos “trasfondos” de toda fotografía, que pueden contener mucho más de lo aparente. Aprovechamos la ocasión y charlamos con ella.

(Ellen Kooi. Undertones, Centro de Arte de Alcobendas. Del 16 de octubre de 2014 al 10 de enero de 2015).

Exit-Express.com: Los personajes en tus fotografías parecen solitarios, nostálgicos, rodeados por un paisaje vacío, incluso cuando aparecen varias personas en la misma imagen, ¿es algo que estás buscando o es casual?

Ellen Kooi: Sí, efectivamente, incluso más en aquellas personas que aparecen solas…Me gusta generar una confrontación directa con la naturaleza. Cuando uno se encuentra con más personas la atención recae sobre los demás, sobre la gente, y sin embargo cuando uno está sólo ante la naturaleza no hay más opción, ésta se vuelve protagonista…eso es lo que busco.

E.E.: Parece haber una relación entre la estética de tus fotografías y el cine de algunos directores nórdicos, como Lars Von Trier, por ejemplo, en esa frialdad aparente pero que podría no ser tal…

E.K: Sí, creo que a ambos nos ha impresionado el paisaje. De alguna manera nuestro contexto nos ha influido, nuestros alrededores más cercanos y el contacto con ellos. Esto de alguna manera explica cómo somos como personas…Recuerdo el llegar al final de una ciudad y que fuera un borde afilado, no sólo el final como tal sino realmente una barrera física que separaba la ciudad del resto, y más allá sólo paisaje, amplio paisaje con vacas, era una división real, una diferencia evidente.

E.E.: ¿Y ese cambio lo veías más que físico, como una diferencia geográfica?

E.K.: Lo que ocurría es que ver las diferencias tan marcadas y obvias te hace sentir extraño, a mí me hizo sentir rara…me hacía comprender cómo construimos lo que somos gracias a lo que nos rodea. Por ejemplo, cómo construimos las ciudades pensando en los lugares a habitar. El paisaje marca sus formas y nosotros nos adaptamos a ellas. Quizá esto se comprenda mejor en algunas religiones o ideas más cercanas a lo natural, pero al final es así, la naturaleza es nuestro punto de partida.

E.E.: ¿Hay quizá una visión de la naturaleza al modo rousseauniano, con esa necesidad de vincular lo humano y lo natural?

E.K.: En realidad me gusta verlo todo desde el origen, cómo el adentrarnos en la naturaleza nos hace más cercanos a la superstición, por ejemplo. Estar en el bosque un rato a solas nos asusta, nos hace sentir extraños, pero al final también se convierte en un espejo en el que mirarse uno mismo, donde pensar sobre lo que uno es; esta confrontación me interesa mucho…algo ocurre en ese momento en que la naturaleza nos asusta pero nos conecta con algo dentro de nosotros mismos, eso es algo que intento plasmar en mis obras.

E.E.: ¿Ves influencias de maestros anteriores en tu trabajo?

E.K.: Los temas pueden ser similares, ya que no es algo nuevo tratar la relación Hombre-Naturaleza, pero en cualquier caso sí que creo que es importante aportar una visión actual. Me gusta ver obras clásicas pero me gustar mucho traerlas al presente, darle a la misma historia una nueva interpretación.

E.E.: ¿Crees que tu trabajo tiene algo de romántico?

E.K.: Es difícil de decir…no es algo que yo quiera enfatizar en mis fotografías…cada una es distinta, no trabajo en series y así cada una, por ejemplo, tiene un formato distinto. Sin embargo hay cosas que las relacionan y creo que este sentido romántico está…no me gusta enfatizarlo, pero sí, creo que de alguna manera está en mi trabajo.


Imagen: Ellen Kooi, Sibilini – Rim, 2006.