Las idas y venidas de la relación entre Frida Kahlo y Diego Rivera fueron fuente constante de inspiración para la mexicana. Inspiración o necesidad imperiosa de desprenderse de su soledad, de la frustración y de los celos. Con una fuerte carga personal, Firda pintó en 1933 Mi vestido cuelga ahí, el único mural collage de la artista, mientras su marido se dedicaba en cuerpo y alma a otros murales en la ciudad de Nueva York. En él se observa Manhattan, lujosa e innacesible para los que viven en el primer plano del mural. Al fondo, la estatua de la libertad frente a la isla de Ellis adonde llegaban los inmigrantes sometidos a un durísimo proceso de admisión y en el centro, el vestido colgado de la artista, símbolo de su soledad, de estar alli pero sin ser vista ni atendida. Un autoretrato poco convencional.

Ahora esta obra se expone en FEMSA con la colaboración del Museo de Arte de Sonora, MUSAS. El público podrá conocer esta obra que se expone de forma individual, junto a una explicación del proceso de la obra y su contexto, una sala con bibliografía, una conferencia sobre la artista y una proyección de video.

(Frida Kahlo: Mi vestido cuelga ahí. Sonora. Colección FEMSA. Desde el 20 de abril hasta el 22 de mayo de 2016)