Posiblemente esta inauguración de hoy, 23 de junio de 2017, sea la última inauguración de un centro de arte en el Estado Español. Así se cierra un círculo inaugurado en 1989 con la inauguración del IVAM en Valencia. En aquella inauguración del primer gran museo público español de la democracia empezaba una época de creación de centros, empezaban a verse las exposiciones de lo que nunca se había mostrado en España. Se iniciaban unas décadas que creímos que nunca acabarían. Veintiocho años después todo eso es historia, una memoria borrosa. Hoy se inaugura el Centro de Arte Botín, en los Jardines de Pereda en la bahía de Santander, un soberbio edificio de Renzo Piano que tiene el color del mar, que de alguna manera extraña se abre y abre la ciudad al paisaje del mar. Al olor del mar y que se enfrenta a la muralla de edificios clásicos que tapa el nuevo Santander reconstruido después de un incendio que asoló la ciudad. Hoy la ciudad da un paso de gigante para ganar visibilidad y reconocimiento internacional.

El edificio es el gran protagonista de esta inauguración, y la presencia del arquitecto Renzo Piano así lo demuestra. Un edificio que aunque a primera vista sorprenda, enseguida se muestra respetuoso con el entorno, con una altura que no agrede a la vista y se convierte en un excelente mirador desde donde ver la ciudad y también el mar. Es un edificio marítimo, silencioso y, por supuesto, con la adecuación necesaria a sus funciones, con todas las características necesarias para ello. Las salas responden a la idea de un cubo blanco, espacios neutros pero abiertos por un lado al mar, suavizados por la presencia del mar y de la perenne lluvia con su fuerza habitual característica de Santander. Con este edificio Santander entra de lleno en los libros de arquitectura, en los catálogos de los edificios singulares.

El Centro de Arte Botín se inaugura con dos exposiciones, una de dibujos de Goya, Ligereza y atrevimiento, comisariada por Manuela Mena y José Manuel Matilla, y la primera que se realiza en España del artista belga Carsten Höller, Y, comisariada por Vicente Todolí y Udo Kittlemann (ambos miembros de la Comisión Asesora de Artes Plásticas de la Fundación Botín). En estas dos muestras se define una línea expositiva que intenta contentar y alimentar visualmente a todos los públicos, con una calidad y elegancia fuera de toda duda. Se acompaña en la planta baja con una selección de las adquisiciones de los últimos años (a los artistas invitados anualmente y de otros) y también de las obras donadas por sus becarios a lo largo de los últimos 15 años.

El Centro es la culminación del trabajo de la Fundación Botín y se cumple con su apertura el deseo del fundador Emilio Botín de potenciar la cultura, fomentar el desarrollo de la ciudad, contribuyendo a generar riqueza cultural, social y económica. El Centro acaba con décadas de un trabajo artístico desarrollado en salas pequeñas, integradas más anónimamente en el tejido urbano. El nuevo Centro se ha convertido automáticamente en el principal protagonista de la cultura en toda Cantabria y muy especialmente en Santander. Con un edificio que marcará la ciudad al igual que el edificio del Guggenheim ha marcado Bilbao desde su construcción. Una vez más Emilio Botín, en la memoria de todos, realza su interés por Santander y por Cantabria: toda la actividad de su Fundación se centra en su ciudad, en su región, potenciando así la idea de la posibilidad de lo glocal: un centro que atiende a lo local y a lo global, el trabajo desde la periferia, trasladar el centro de atención a una lateralidad que se convierte en central.

Los beneficios económicos y culturales, el reforzamiento de los ingresos en la ciudad del turismo cultural que el nuevo centro va a conseguir en muy breve plazo se va notar y va a reforzar la economía y el prestigio, la visibilidad de una ciudad, de una zona alejada de los centros tradicionales del arte actual, que ahora podrá amortizar mejor el trabajo que la Fundacion Botín, con un equipo estable, profesional y dedicado, viene realizando desde lejos, a través de este escaparate, este contendor de lujo absoluto. Pero en cualquier caso el Centro de Arte es también una excusa para reforzar una serie de actividades que van más allá del arte, hasta la ciencia, la investigación, todas las ramas del saber. La educación es un área esencial en su trabajo, el apoyo a la creación y a proyectos de desarrollo. Tal vez sus más importantes logros se materializan en sus becas, en muy diversas materias, y el apoyo y contacto permanente con todos sus becarios a través de los años. Una suerte de mecenazgo que ahora estrena una fachada a la altura de su desarrollo e importancia.

Este Centro es privado (aunque en asentado en terrenos públicos), nos cuenta sin palabras que lo público en estos 28 años que han transcurrido desde la inauguración del IVAM ha ido desapareciendo y distorsionándose, demostrando que la política y sus insufribles intereses no benefician al pueblo sino muy al contrario, lo empobrecen y aburren. Por muchos años el Centro de Arte Botín va a ser el último museo inaugurado en España.