SEMÍRAMIS GONZÁLEZ

Joaquín Sorolla es uno de esos artistas que en los últimos tiempos se han puesto de moda. Desde la comparativa entre Sorolla y Sargent en el Museo Thyssen en 2006 a la retrospectiva del Museo del Prado en 2009 (que tuvo que ampliarse por agotarse las entradas) o la exposición más reciente en CaixaForum Barcelona indagando sobre sus icónicas piezas de playa, Sorolla es un artista que no pasa desapercibido. Considerado el impresionista español, fue capaz de pintar escenas al aire libre que captaban a la perfección la luminosidad del Mediterráneo, sus gentes y su aire bucólico.

Ahora el valenciano vuelve de nuevo a Madrid en una de las muestras del otoño, y lo hace en las salas de la Fundación MAPFRE en Recoletos con una retrospectiva muy especial bajo el título Sorolla y Estados Unidos, una nueva mirada sobre el pintor valenciano (1863-1923). La particularidad de esta exposición es presentar una de las facetas más internacionales del icónico pintor en su viaje a Estados Unidos. 150 obras, muchas de las cuales se exponen por vez primera. Tras conseguir premios y honores en la península, en 1909 Sorolla expone con éxito en la Hispanic Society of America en Nueva York, y a partir de entonces su trabajo viaja a Chicago, San Luis y Boston. Recibiría también múltiples encargos de americanos interesados en su particular forma de ver la realidad. Sin duda las escenas mediterráneas serían el aliciente perfecto para despertar la atención de estos coleccionistas, aunque los retratos no se quedaron muy atrás. Mecenas como Archer Milton Huntington o Thomas Fortune Ryan se rindieron ante el valenciano, encargándole obras de patios andaluces, bailes flamencos o retratos.

La exposición de MAPFRE recoge estos temas, los más habituales en la obra de Sorolla, aunque sin duda la muestra destaca por la abundancia de retratos por encargo (54 en total) y obras traídas de Estados Unidos, expuestas por primera vez en España. Museos como el Metropolitan Museum of Art, el Art Institute de Chicago, el Brooklyn Museum o Mildred Lane Kemper Art Museum, entre otros, prestan sus piezas.

Un pintor imparable, que como buen artista lo es a tiempo completo, sin posibilidad de descanso, componiendo y dibujando incluso en fugaces comidas en restaurantes, tal y como vemos en sus bocetos en papeles de menús, o en cartones de la lavandería. Un Sorolla más americano, que llevó la luz del Mediterráneo a Estados Unidos y que supo transmitir lo apacible y placentero del descanso español. Una exposición sobre un artista que vuelve, que está de moda, pero que parece tener siempre una nueva faceta que descubrirnos, como en esta retrospectiva que presenta Fundación MAPFRE. (Sorolla y Estados Unidos, una nueva mirada sobre el pintor valenciano (1863-1923), Fundación MAPFRE, Sala Recoletos, Madrid. Del 26 de septiembre de 2014 al 11 de enero de 2015).

Imagen: Joaquín Sorolla, Mrs. William H. Gratwick, Emilie Victorine Piolet Mitchell Gratwick, 1909.