VÍDEO

 

“Cuando el sol se pone en un horizonte nítido y claro, cuando no hay tierra firme frente a ti en unos cientos de kilómetros, ni una humedad distante que pueda convertirse, en el último momento, en una nube que oscurezca el escenario, te encuentras ante una buena oportunidad para ver el rayo verde. Se trata del último rayo que emite el sol moribundo y que se dobla en el horizonte; ese es el rayo verde, un rayo algo más lento que el rojo o el amarillo. Los marineros lo ven más que el resto de nosotros y, para alguno de ellos, ha llegado a presagiar un gran cambio o fortuna en sus vidas. He buscado el rayo verde durante años, mirando horizontes en ese último segundo fraccional de verdor, sin atreverme a imaginar lo extravagante que debería ser ese chapoteo verde; pero nunca lo he visto”.

Tacita Dean

El uso de la película analógica por parte de Tacita Dean (Inglaterra, 1965) viene motivado por la convicción de que puede capturar “algo” que lo digital no puede alcanzar. Este convencimiento se refleja en su proyecto The Green Ray (2001), un intento por parte de Tacita Dean de capturar el último rayo de sol visible en el horizonte mediante una película de 16mm y durante un viaje que realizó a Madagascar. Mientras que la cámara de Dean pudo conservar este momento fugaz, otros cineastas que capturaron esta escena en védeo digital no tuvieron éxito. Según la propia artista, el rayo verde “se muestra elusivo para la pixelación del mundo digital”.

El experimento de Tacita Dean, más allá de su dimensión poética, ejemplifica las variaciones que ocurren al capturar un mismo motivo desde diferentes dispositivos tecnológicos. The Green Ray es, en este sentido, una película que no es tan solo un registro exitoso de la captura del rayo verde, sino más bien una manera de demostrar como las imágenes son inherentemente y visualmente diferentes a pesar de provenir de exactamente la misma escena.