La fragilidad, lo fugaz y la nostalgia son aspectos medulares en la exposición Tacita Dean. Primera muestra monográfica presentada en el Museo Tamayo de la ciudad de México de la artista británica. La mutabilidad de las cosas y la infancia también forman parte de la reflexión en su obra. Colecciones personales de piedras redondas, postales y tréboles de cuatro y más hojas, nos invitan a echar una mirada a nuestra vida en el pasado y contemplar el lapso de tiempo que nos hemos tomado para recolectar objetos a manera de evidencia o de indicios de que lo que vivimos fue real, aunque con la vejez parezca más un sueño. Sabemos que somos víctimas del azar y la casualidad, incluso de la inercia, esto genera en Tacita una inspiración casi obsesiva que plasma perfectamente en sus cuadros y películas. La impermanencia de las nubes es dibujada con grises en unos pizarrones gigantes. Por un momento podemos ver una imitación de la naturaleza que aparentemente está estática pero si pasamos un dedo sobre el gris puede destruir fácilmente la forma de Cúmulo. La vida es así, pasajera, frágil… Pareciera que no tenemos tiempo de detenernos a contemplar; pero esto es esencial, parar abruptamente y observar al pintor David Hockney fumar cinco cigarros. Esto pasa en el filme Portraits, en el cual la gente podrá acompañar al pintor fumando un cigarro también (literalmente), perdiendo y ganando tiempo.

Algo destacable de la muestra es la utilización de varios soportes, como la fotografía intervenida, la pintura, dibujo, recolección de objetos y cine. Este último quizá el más representativo de la artista. La utilización del formato análogo en 16 milímetros permite rescatar lo aparentemente obsoleto. Una manera hasta cierto punto subversiva de producir. Aunque no esté peleada con las nuevas tecnologías, el uso de viejas herramientas nos permite tener memoria y darle un lugar en la era de la inmediatez. Todo confluyendo y conversando entre sí y con la arquitectura del museo que también juega un rol importante. Más preguntas que certezas nos quedan después de observar las casi 100 piezas de la exposición. Que van desde los años noventa hasta proyectos hechos exclusivamente para esta muestra, la cual incluye piezas pensadas e inspiradas en su último viaje a México. ¿El tiempo lo destruye todo? No lo sabemos. Tal vez el tiempo sólo esculpe nuevas formas de vida. ¿La naturaleza es frágil o nos destruirá algún día? Son dudas razonables que quedan después de observar piezas como Quatemary creada a partir de una visión apocalíptica después de la erupción del volcán de Yellowstone, donde la Tierra se vuelve un lugar inhabitable. Discursos cuasi filosóficos quedan implícitos en la muestra donde la finitud y la vida no están separadas sino se complementan en una especie de reconstrucción y memoria externa.

(Tacita Dean, Museo Tamayo Arte Contemporáneo, Ciudad de México. Desde el 5 de noviembre de 2016 al 12 de marzo de 2017)