El 8 de octubre abría las puertas al público un nuevo museo en Madrid, el Museo Thyssen-Bornemisza, el tercer punto del triángulo del arte. Una colección privada que otorgaba a la capital fondos de arte clásico y de vanguardia inalcanzables para cualquier otra institución pública.

Desde ese año 1992 el Thyssen ha crecido, tanto en número de obras (ya sobrepasan el millar) como en espacios (el museo se amplió en 2004) y popularidad siendo, hoy por hoy, uno de los museos con más visitantes y más éxito entre el público. ¿La clave del éxito? Una programación selecta y tendente a la exhibición de grandes nombres como Hopper, Matisse, Berthe Morisot, Van Gogh o, ahora, Gauguin.

Veinte años de un museo que, con sus detractores y sus admiradores, ha peremitido que el gran público conozca y contemple en directo algunas de las más grandes obras del expresionismo abstracto, el alemán, los constructivismos rusos,el realismo de entreguerras y mucho más.

Imagen: Vista de la entrada a la exposición Matisse: 1917-1941 que acogió el museo en 2009.