Una de las críticas periodísticas sobre esta exposición lo resume de esta curiosa forma: “un pepino dice más que 1000 selfies”. La Schirn Kunsthalle de Frankfurt se atreve con uno de los temas más propios del siglo XXI: el ego.

Una exposición ambiciosa que se cuestiona los límites del yo, lo que mostramos, lo que escondemos. Los retratos en lienzo tomando el reflejo del espejo son historia. El autorretrato -ahora más que nunca importa el prefijo auto-  es el centro de esta exposición titulada Ich, (yo en alemán). Cuarenta artistas internacionales como Abraham Cruzvillegas, Ryan Gander o Alicja Kwade se adentran en la frenética demostración del yo que parece imperar en estos tiempos.

La exhibición de quiénes somos no consiste únicamente en un selfie, palabra ya adoptada, sino todo aquello que nos rodea. Así, Michael Sailstorfer escribe su nombre en letras-esculturas, Wolf­gang Till­mans muestra sólo su rodilla, Pawel Althamer expone su ropa o Florian Meisenberg graba su vida y la difunde a través de su móvil en mainstream. Una selección de obras, instalaciones, videos, fotografía, performance y pintura

Esta muestra va más allá de la exhibición de los yoes artísticos: hace hincapié en el problema de la representación, la imagen, la subjetividad en el Arte y la frontera entre realidad, fantasía y era digital. El  espectador ve el mundo a través de ellos y cuestiona a su vez su propia existencia, su propio “yo”.

(Ich,  Schirn Kunsthalle de Frankfurt, Alemania. Hasta el 29 de mayo de 2016)