Cien años después de la muerte del literato Bram Stoker su inmortal personaje, el Conde Drácula, permanece más vivo que nunca. Versionado hasta el agotamiento en relatos posteriores y encarnado infinidad de veces en el cine, el vampiro más célebre de la historia cuenta ahora con una exposición en Casa del Lector en la que se repasan algunas de sus representaciones a través de la ilustración y el cine.

Drácula: un monstruo sin reflejo es una propuesta en la que se pueden encontrar carteles, proyecciones, libros ilustrados y otros ejemplos de cómo el imaginario artístico ha asumido y modificado al intrépido personaje de Stoker al que se rinde homenaje a través de su relato vampírico, de un repaso exhaustivo a su biografía y de sus otras obras. Una exposición en la que se podrán conocer los referentes vampíricos que inspiraron al autor, ver la primera edición de la obra y sonrojarse al comparar ese sustrato histórico con las perversiones vampíricas actuales: derivados para todos los públicos como Crepúsculo o Crónicas vampíricas.

Imagen: Tod Browning. Fotograma de Drácula, 1931.