A menudo, el trabajo, la carrera profesional que elegimos –además de por vocación– se debe a lo que hemos visto desde pequeños, con lo que hemos crecido. Nuestros padres, tíos, abuelos… han desempeñado un papel que siempre hemos querido seguir. Este podría ser el caso de la fotógrafa Maude Schuyler Clay, que comenzó a explorar el color después de que su primo, William Eggleston, le regalara una Rolleiflex en los años setenta, cámara que, por cierto, todavía usa. Esto, unido a que ejerció ayudante de Eggleston en su trayectora por Memphis y Misisipi, le ayudó a desarrollar un especial gusto por lo cotidiano y lo aparentemente banal. Schuyler Clay se crió en el delta del Misisipi en un pueblo de 400 habitantes, Sumner, y aunque tras acabar los estudios vivió diez años en Nueva York, pronto volvió a su lugar de origen. Lo que muestra en sus series es, precisamente, eso, la realidad de donde ha crecido y vivido y que ha dado origen a trabajos como Mississippi History, que puede verse hasta el 15 de octubre en el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa de A Coruña.

Esta exposición, comisariada por Alain D’Hooghe, muestra lo esencial para la fotógrafa, sus allegados, familiares, lugares históricos importantes para ella, contando historias a partir de la suya propia. Asimismo, a través de sus series pretende transmitir la tensión existente entre afroamericanos y blancos en su estado, pero también el blues que nació en Misisipi. Schuyler Clay hace especial hincapié en sus fotografías en las luces del atardecer, capturando sombras alargadas, rayos de sol envolviendo a los individuos sumiéndolos en una especia de halo; asimismo, el color para ella es de vital importancia y un elemento indisociable.

(Mississippi History en MAC, A Coruña. Desde el 11 de mayo hasta el 15 de octubre de 2017)