Los pasillos de estaciones y vagones de metro siempre han sido objeto de la creatividad de muchos artistas. Los músicos y cantantes son los que proliferan a diario en cada salida, en cada recoveco, bajo el suelo de la ciudad. Pero en México se ha ido más allá. Desde el 22 de noviembre, los paredes y techos de la estación Bellas Artes son los escaparates de la artista estadounidense Barbara Kruger y su trabajo Empatía. Por primera vez en la ciudad se muestra el proyecto de Kruger bajo un concepto pop para expresar diversos mensajes; colores verdes, rojos y blancos, en referencia al color patrio, son los utilizados por la artista para lograr impactar al espectador que, queriendo o no, será testigo de este trabajo. Esta iniciativa, promovida por Edith Pons –la directora de Proyecto Paradiso–, busca consolidar el Metro de México como un espacio plural y multicultural para de este modo apelar a la conciencia colectiva y personal para que el arte tenga un papel protagónico en la sociedad. Barbara Kruger dispone de 200 metros cuadrados en los aportar, a través de su obra, una reflexión filosófica con la que el público responda a preguntas como: ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿qué buscas?, ¿quién es dueño de qué?, ¿dónde has estado?, ¿de quién es el miedo?, ¿de quién los valores?, ¿de quién la justicia?, ¿qué necesitas?, y un largo etcétera.

Empatía pretende hacer sugerencias en cuanto a cómo es el comportamiento de los unos con los otros e invita a los transeúntes a cuestionarse su propio papel como actor social a través de las preguntas y frases en gran formato. Esta intervención es la segunda que se realiza dentro del Proyecto Paradiso –la primera fue en febrero con Tierra de esperanza de Yoko Ono–. Jorge Gaviño, director de la red de movilidad mexicana, ha afirmado que “vestir los muros y el techo de una estación emblemática como es Bellas Artes no sólo es una modificación estética de los pasillos, sino que permitirá a todas y todos convivir con expresiones artísticas de calidad”. El motivo por el que se ha elegido a Barbara Kruger para realizar este trabajo no ha sido sólo por ser referente en la calidad artística ni por su trayectoria, sino por la profundidad de sus menajes en torno a la realidad actual.