Hace aproximadamente un mes el MAXXI de Roma presentaba al Gobierno italiano un presupuesto aproximado de once millones de euros para afrontar el año. Esta petición no sólo fue rechazada sino que el Gobierno redujo el presupuesto a menos de dos millones de euros y, al no presentar sus trabajadores una programación acorde a estos fondos, el Gobierno decidió instituir un equipo de gestores en lugar de la junta directiva, para llevar a cabo una administración especial que permitiese continuar con su funcionamiento y evitara pérdidas o agujeros como el de los 800.000 euros descubierto en las cuentas de 2011. Ahora, un mes después de estas drásticas decisiones y tan sólo dos años desde que el MAXXI abriera sus puertas su presidente Pio Baldi también ha dimitido y, aunque el gabinete de prensa del museo afirma que no se plantean el cierre, las dificultades económicas y la rigurosa gestión impuesta por el Gobierno hacen dudar a más de uno de la continuidad de este centro, cuyo espectacular envoltorio arquitectónico fue diseñado por Zaha Hadid. Por el momento el museo cotinúa con mediana normalidad y a partir del 17 de mayo se podrá visitar la exposición fotográfica de Paola de Pietri.