El Pop Art siempre se ha estudiado como un oda celebratoria de una nueva sociedad de consumo henchida y satisfecha consigo misma tras haber superado la dura etapa de posguerra. Un arte colorista, icónico y desinhibido que en la exposición que acoge el Whitney Museum de Nueva York se pone en entredicho al exhibir piezas de la colección que reflejan precisamente todo lo contrario: el lado más oscuro del Pop Art. Sinister Pop reúne a los protagonistas pop a los que estamos habituados como Jasper Johns, Claes Oldenburg, Ed Ruscha o Andy Warhol pero, además, recurre a otros creadores no tan relacionados, o al menos connotados por, este movimiento: William Eggleston, Peter Saul, Christina Ramberg, o Vija Celmins.

Con esta propuesta de la comisaria Donna De Salvo el carácter celebratorio queda al margen para dar paso a obras que distorsionan el sueño americano y critican a esa sociedad de masas en auge y en la que no todo es lo que parece, ni si quiera, el Pop Art.

Imagen: Jasper Johns. Flags, 1967-68. Colección Whitney Museum of American Art.